lunes, 5 de septiembre de 2016

Centauros: Embestidas capaces de provocar extinciones.

Cariclo con sus anillos
(Fuente: www.wikipedia.org)
Cuando hablamos de grandes extinciones, la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de un meteorito impactando contra la Tierra y acabando con los dinosaurios. Sin embargo, esta no podría ser la mayor amenaza, ya que existen en el espacio otros cuerpos más terroríficos. Para la mayoría de la gente el principal peligro se encuentra orbitando entre Marte y Júpiter, el Cinturón de Asteroides. ¿Quién nos garantiza que alguno de esos cuerpos pierda la órbita y acabe colisionando contra nuestro planeta? Pero también debemos mirar más allá, hacia el Cinturón de Kuiper. Allí existen asteroides todavía más grandes que podrían adentrarse al interior del Sistema Solar formando unos cometas gigantes, los Centauros.


Mientras la longitud de los cometas normales no suele superar los 50 km, los Centauros llegan a tener un tamaño de 100 km o superarlo. Véase el hasta ahora centauro más grande conocido, el (10199) Cariclo con una longitud de 258 km. Queda claro que su tamaño es impresionante, ya que uno solo de estos cometas tendría la masa de todos los asteroides cercanos a la Tierra juntos. Sin embargo, los datos no acaban aquí. Este centauro posee además dos anillos de considerable grosor (uno 7 y el otro de 3 km) separados por una franja de 9 km. Debido a que existe separación entre ellos, el centauro debe tener al menos una luna pastora, satélites cuya influencia gravitatoria confina el material en los anillos. De todos modos, todavía no está confirmado, pero lo más probable es que exista.

Los centauros tienen unas órbitas muy inestables, lo que normalmente puede producir que se adentren en el Sistema Solar. Debido a que tienen que atravesar la zona de los grandes planetas gaseosos, muchos de ellos no llegan a pasar el Cinturón de Asteroides, ya que la atracción gravitatoria de estos es demasiado fuerte. Sin embargo, algunos consiguen seguir avanzando y se convierten en cometas durante un breve período de tiempo. Todavía no hay ninguna confirmación de que un centauro haya impactado contra un planeta rocoso, pero lo que sí sabemos es que uno de ellos quedó atrapado en un planeta gaseoso.

Phoebe
(Fuente: www.observatorio.info)
Se trata de Phoebe, el satélite irregular más grande de Saturno. Esta luna tiene un diámetro de unos 220 km y tarda unos 18 meses en dar una vuelta al gigante de los anillos. Refleja solo el 6% de la luz solar que recibe, por lo que no se trata de un objeto muy brillante. Debido a su origen, este satélite recuerda mucho más a Plutón que a cualquiera de las lunas de Saturno, además de tener rocas ricas en CO2 y una superficie igual a la que tenía cuando nació, es decir, no ha sufrido muchos cambios.

Por ahora tenemos muy poca información de los centauros. Los únicos datos disponibles son los de Phoebe (proporcionados por la sonda Cassini), a no ser que en su periplo por el Cinturón de Kuiper, New Horizons encuentra alguno y tenga oportunidad de estudiarlo. Mientras, lo único que podemos hacer desde la Tierra es calcular cuántos hay y hacerles un seguimiento intensivo. Los cálculos sobre los centauros indican que por lo menos uno de ellos debería cruzarse con la órbita de la Tierra cada 40.000 y 100.000 años. Una vez en el Sistema Solar interior, los astrónomos esperan que se rompan en miles de trozos (puede que por el impacto de algún cuerpo del Cinturón de Asteroides), llenando de polvo y restos de roca nuestro interior del sistema haciendo que un impacto contra nuestro planeta sea, prácticamente, inevitable.

Son muchos los fenómenos que se relacionan a la visita de un centauro en tiempos pasados. Según geólogos y paleontólogos, un centauro pasó cerca de nuestro planeta hace 10.800 y 2.300 años antes de Cristo, debido a la agitación medioambiental que se identifica en los estratos de la corteza terrestre. Incluso, hay algunos que aseguran que la extinción de los dinosaurios se debió a la visita, algo más violenta de lo habitual, de un centauro. Esto deja una cosa clara, los científicos no sólo deben mirar al Cinturón de Asteroides, sino al que está más allá, el Cinturón de Kuiper. Esta zona no sólo nos informa sobre cómo era nuestro Sistema Solar desde el principio de los tiempos, sino también nos amenaza con grandes fragmentos de roca que pueden ser nuestra extinción. Unos objetos apasionantes y a la vez peligrosos.