lunes, 26 de septiembre de 2016

El caótico declive del Sistema Solar producido por el Planeta Nueve.

Recreación del planeta nueve.
(Fuente: www.nasa.gov)
A principios de año, nuestro concepto del Sistema Solar pudo cambiar para siempre. Un equipo de científicos propuso la existencia de un noveno planeta, un planeta con una masa similar a la de Neptuno pero que orbita entre 400 y 1.500 unidades astronómicas (unidad de medida que equivale a la distancia que separa la Tierra del Sol) o lo que es lo mismo, diez veces más lejos que Plutón.

Sin embargo, a pesar de la expectación y asombro que provocó este posible hallazgo entre la comunidad científica, puede que la existencia del planeta nueve provoque un caos durante el declive del Sistema Solar. Antes que nada, vamos a ver cómo sería la muerte del Sistema Solar sin la presencia de este noveno planeta.


Dentro de 5.000 millones de años, el combustible del Sol (hidrógeno) se acabará y este empezará a consumir el helio que ha estado produciendo mediante la fusión del primer gas. Una vez que empiece este proceso, nuestra estrella se hinchará poco a poco hasta convertirse en una gigante roja. Y es que el término de gigante no nos ayudará nada, ya que la Tierra acabará como planeta en ese mismo momento. El Sol crecerá tanto que absorberá los primeros planetas rocosos: Mercurio, Venus y Tierra. De esa familia, sólo se salvará Marte. Y en el caso de que a alguien se le ocurra que podemos ir allí para salvar a la Humanidad que se vaya olvidando, ya que, a parte de no tener atmósfera, la cercanía del Sol haría imposible la vida en ese planeta. Posteriormente, y una vez que la gigante roja termine de consumir todo el combustible, la estrella volverá a encogerse hasta convertirse en una enana blanca. Sin embargo, puede que el Sol sufra un efecto de renacimiento, igual que la estrella de la que hablamos hace unas semanas. Toda la información en el siguiente enlace. Los científicos no saben si esto ocurrirá, ya que más o menos se trata de un fenómeno impredecible. Si continuamos con el desarrollo esperado, una vez que la enana blanca se consuma, el Sol se convertirá en una enana marrón, una estrella muerta que no brilla.

Puede ser que algunos de los lectores esperase una muerte más impresionante como una supernova o un agujero negro, pero esto no va a ocurrir. Sencillamente se basa en que el Sol no es una estrella lo suficientemente masiva para colapsar y provocar una supernova. Y al no haber supernova, no podrá haber ni estrella de neutrones ni agujero negro. Lo que sí puede pasar es que nuestra estrella provoque una nebulosa planetaria de fabulosos colores que envuelva todo el Sistema Solar. Una pena que ya no estemos aquí.

Ahora pensemos en cómo puede afectar en todo este proceso la existencia del planeta nueve. Ya sabemos que los planetas rocosos no tienen un muy buen futuro, pero qué pasa con los gaseosos. La estrella no crecerá lo suficiente para afectarlos directamente, pero el aumento de tamaño del Sol hará que estos salgan "disparados" a una zona más lejana que la actual. Anteriormente, este movimiento no hubiera supuesto ningún cambio, ya que detrás de Neptuno no había ningún cuerpo que interrumpiese este proceso. Pero ahora coloquemos al planeta nueve. Una vez que los gigantes de los anillos se empiecen a mover hacia atrás, estos se encontrarán con un cuerpo que provocará algo parecido a un efecto Paintball. La interacción gravitatoria entre estos gigantes gaseosos provocará una extraña danza que seguramente acabe con la expulsión de uno o más planetas fuera del Sistema Solar. Los más probables candidatos según las simulaciones realizadas son Urano y Neptuno, pero de aquí a que esto ocurra no se puede confirmar nada.