miércoles, 7 de septiembre de 2016

Una sonda de la NASA abordará al ave de la muerte.

Al final toda la exploración espacial se reduce a Cabo Cañaveral, ese lugar en el estado de Florida donde casi todas las misiones más importantes han empezado. Cabo Cañaveral es el lugar geológico, pero en realidad el centro espacial se llama John F. Kennedy, en honor al presidente que propuso la construcción de este. Desde este lugar se han lanzado misiones como el proyecto Apollo, la construcción y mantenimiento de la Estación Espacial Internacional, el lanzamiento del Telescopio Espacial Hubble, entre muchas otras... Y la protagonista de hoy es la misión OSIRIS-REx.
La sonda OSIRIS-REx.
(Fuente: www.abc.es)

La sonda OSIRIS-REx será lanzada mañana, si no hay problemas, y despegará rumbo al asteroide Bennu. Se trata de una roca de unos 490 metros de diámetro que orbita cerca de nuestro planeta. Su perihelio (acercamiento máximo al Sol) está entre las órbitas de Venus y La Tierra, mientras su afelio (alejamiento máximo) se encuentra un poco más allá de la órbita terrestre. Sin embargo, no se cruza con la órbita de la Tierra, ya que está en otro plano orbital. ¿Qué quiere decir esto? Imaginemos que la órbita de la Tierra está dibujada sobre un folio en posición horizontal. La órbita de Bennu estaría dibujada en otro folio pero con un ángulo diferente al terrestre. Esta diferencia hace que no se cruce con nuestro planeta, pero no descarta que en un futuro próximo se desvíe e impacte contra la Tierra. Curiosa y macabramente, el nombre de Bennu procede de un ave de la mitología egipcia asociada con la muerte. El asteroide fue descubierto el 11 de septiembre de 1999 y el concurso de la Sociedad Planetaria para ponerle nombre lo ganó un niño de 9 años. Antes de caer en alarmismos, hay que decir que la posibilidad de que colisione contra la Tierra es de 1 entre 2.700.


A pesar de que está dentro de la lista de asteroides potencialmente peligrosos, la NASA no ha puesto en marcha esta misión para tenerlo vigilado, sino para estudiar su composición. La sonda pasará dos años viajando hasta Bennu y llegará en 2018. Los cinco instrumentos que lleva a bordo trazarán un plano detallado de la superficie y ayudarán a escoger un lugar para efectuar recogida de material. Y, al igual que hizo la sonda japonesa Hayabusa en el asteroide Itokawa, la sonda OSIRIS se acercará a Bennu y traerá a la Tierra 60 gramos de asteroide. Se tratará de una muestra de material pristino (aquel que no ha estado expuesto a la radiación solar) rico en carbono. Este material aportará a los científicos pistas sobre el origen de la vida en nuestro planeta. Hay que recordar que una de las teorías defiende que la vida procede de los asteroides que imapctaron contra nuestro planeta. La recogida de muestras tendrá lugar en 2020 y un año después, la sonda abandonará el asteroide rumbo a la Tierra. Tras dos años y medio de viaje, la sonda llegará en 2023, dejando caer las muestras en paracaídas para su recogida en estado de Utah.

Esperemos que el lanzamiento no se retrase y tenga éxito. Así tardaremos menos en tener nuevas pistas sobre el origen de la vida y sobre el origen del Sistema Solar. Mientras tanto, la agencia espacial japonesa va ha enviar otra sonda, la Hayabusa II, hacia otro asteroide del que obtendrá muestras. Esperemos que todos estos esfuerzos obtengan algún beneficio y arrojen luz sobre el origen de la Humanidad y de todos los seres vivos.