martes, 17 de enero de 2017

Kepler-70b, un exoplaneta a mayor temperatura que el Sol.

Nuestro Sol tiene una temperatura entorno a los 5.778 K (es decir, unos 5505ºC), vamos, una barbaridad. Sin embargo, hay otros lugares en el Cosmos mucho más calientes, tales como Sirio con una temperatura de 9.940 K o algunas gigantes azules que rondan hasta los 50.000 K. Por ahora parece que para alcanzar estas temperaturas debemos dirigir nuestros termómetros a los astros, pero existe un exoplaneta que no se queda corto entre estos gigantes de "fuego" (hablando de temperaturas superficiales).
Recreación de Kepler-70b.
(Fuente: www.wikiwand.com

Su nombre es Kepler-70b, un exoplaneta ctónico que orbita una estrella subenana B, probablemente una enana blanca. Para los que no lo sepan, los planetas ctónicos eran gigantes gaseosos que por estar demasiado cerca de su astro perdieron toda la capa de gas que les rodeaba. Si queréis más detalles sobre este tipo de exoplanetas, en 100ceros ya publicamos una entrada sobre ellos. Pero vamos a lo que nos interesa, ¿cuál es su temperatura? Pues señores, Kepler-70b alcanza, nada más y nada menos, los 7143 K, es decir, casi dos mil grados más que nuestra estrella.


Actualmente Kepler-70b orbita a su estrella, Kepler-70, con un período orbital de sólo 5,76 horas. A parte de arrasar con el récord de temperatura, este exoplaneta ocupa la segunda posición entre los cuerpos con el período orbital más corto, cuyo título pertenece al exoplaneta PSR 1719-14 b, que orbita a su estrella anfitriona, un púlsar, en un tiempo de 2,2 horas. Si nos paramos a pensar, el único parecido que guarda con nuestro planeta es la densidad, cuya valor se estima en 5500 kg/m3 (además de su temperatura, muy parecida a la de Sevilla en verano).

Sin embargo, Kepler-70b no está solo, tiene un hermano llamado Kepler-70c. De los dos cuerpos, este es el que orbita más lejos de su estrella, ya que un año en Kepler-70c dura tan solo 8,32 horas. Otro récord que bate este sistema es el de mayor acercamiento de planetas, ya que ambos cuerpos se aproximan a una distancia de 240.000 kilómetros, un 62,5% la distancia que separa nuestro planeta de la Luna. Además, y a diferencia de su hermano, Kepler-70c tiene una densidad mucho mayor que la de Kepler-70b, lo que ha llevado a los científicos a sospechar que está compuesto principalmente por materiales metálicos, al igual que ocurre con Mercurio. Como se trata de un planeta ctónico, podemos estudiar el núcleo del que en su día probablemente fuera un Júpiter caliente (exoplaneta parecido a Júpiter, pero que orbita más cerca de su estrella) e incluso empezar a especular sobre los núcleos de nuestros gigantes gaseosos, de los cuales desconocemos muchos datos.

Pero lo más interesante de todo es el pasado de este sistema. Como muchos sabrán (lo hemos explicado en el blog muchas veces), las enanas blancas son estrellas que nacen como resultado del "desinfle" de una gigante roja, una estrella que ya acabó de consumir todo el hidrógeno y ahora está con el helio. Pues al igual que le va a pasar a Mercurio, Venus y probablemente la Tierra, este astro se hinchó absorbiendo a su paso los planetas Kepler-70b y Kepler-70c. Por este proceso, ambos cuerpos perdieron toda su atmósfera y, sorprendentemente, consiguieron sobrevivir a la furia de Kepler-70.