jueves, 26 de enero de 2017

Visitantes alienígenas: Ross 248 y Gliese 710.

Sistema formado por una enana roja y tres exoplanetas.
(Fuente: www.wikipedia.org)
El futuro para la Tierra no es nada prometedor. Si la Humanidad no se autoextingue antes de tiempo debido a fenómenos como el cambio climático, el Sol acabará la tarea por nosotros. No quiero ser pesimista, pero este es el futuro que le espera a nuestro planeta. La Naturaleza se basa en eso: nacer y morir, no hay nada más. Podemos verlo en cientos de lugares del Cosmos como púlsares, supernovas, agujeros negros, planetas extinguidos... Pero para no seguir poniéndonos filosóficos, entremos en materia más científica.

La mayoría de la gente sabe cuál es el futuro que le espera a la Tierra. El Sol, al igual que todas las estrellas, genera su energía mediante la fusión, concretamente de hidrógeno. Sin embargo, este no es eterno. Una vez que el elemento más sencillo de la tabla periódica se acabe, la estrella empezará a fusionar átomos de helio (producto de la fusión del hidrógeno) para hincharse y convertirse en una gigante roja. Como resultado de esta expansión, los planetas interiores se llevarán la peor parte. Mercurio y Venus serán devorados por nuestro astro y la Tierra quedará como primer planeta del Sistema Solar. También existen otras teorías donde nuestro planeta acaba igual que los primeros planetas rocosos, pero no se ha acabado de confirmar. La vida tal como la conocemos desaparecerá para siempre, siendo achicharrada por el calor del astro rey. A los planetas gaseosos les espera un futuro algo más tranquilo, pero si la existencia del Planeta Nueve se confirma todo puede cambiar. Para no entrar en detalles, os dejamos el enlace a una entrada donde ya lo explicamos, según las simulaciones que se habían realizado hasta el momento: "El caótico declive del Sistema Solar producido por el Planeta Nueve."


Ahora que sabemos el futuro que les espera a los planetas, vamos a hablar del Sistema Solar en su conjunto. La etapa de gigante roja llegará dentro de 5.000 millones de años, pero los sucesos que vamos a detallar a continuación tendrán lugar unos años antes (astronómicamente hablando). Por lo tanto, el Sistema Solar todavía estará en su forma actual, así que todos los cuerpos ocuparán el lugar en el que están hoy en día. Mientras el Sol siga consumiendo hidrógeno, dos estrellas nos visitarán desde la lejanía del espacio, alterándonos de alguna manera.

El primer visitante alienígena se llama Ross 248, una estrella que actualmente ocupa la novena posición en cercanía a nuestro Sol. Se encuentra a 10,38 años luz y fue descubierta por Frank Elmore Ross (astrónomo americano conocido por determinar las órbitas de lunas de Júpiter como Himalia y Elara). Ross 248 es una enana roja más pequeña que el astro rey (13,6% de su masa), cuya temperatura superficial es de 3058 K. Su metalicidad es muy superior a la del Sol, es decir, está compuesta por elementos más pesados que el helio. En astronomía, todos los elementos más allá del hidrógeno y el helio se consideran pesados, por lo que se incluyen en el índice de metalicidad. Aunque a día de hoy se encuentra muy lejos de nosotros, la estrella Ross 248 sigue una órbita alrededor del núcleo galáctico que producirá un acercamiento entre nosotros y el astro en cuestión. Dentro de 37.100 años Ross 248 se encontrará a tan solo 3,03 años luz de la estrella, superando a Próxima Centauri en cercanía (esta estrella se encuentra aproximadamente a 4 años luz). Más tarde, dentro de 42.000 años, la sonda Voyager 2 pasará a 1,76 años luz de Ross 248, todavía más cerca que nuestro Sol. Sin embargo, esta aproximación no tendrá ninguna causa directa sobre nuestro planeta, aunque no se ha confirmado del todo.

Perturbación gravitatorio en la Nube de Oort provocada
por Gliese 710.
(Fuente: www.danielmarin.naukas.com)
Nuestro segundo visitante llegará algo más tarde, dentro de 1,4 millones de años. Su nombre es Gliese 710 y, al igual que Ross 248, se trata de una estrella. Gliese 710 es una enana naranja con una temperatura superficial de 4130 K y una masa aproximadamente la mitad del Sol. Aunque a día de hoy se encuentra a 63 años luz de la Tierra, esta estrella se irá acercando con el tiempo hasta situarse a 1,1 años luz de distancia. A diferencia de Ross 248, la visita de esta estrella sí tendrá algunas consecuencias para nuestro sistema. La mayoría de los astrónomos creen en la existencia de la Nube de Oort, una nube esférica de objetos transneptunianos que rodea el Sistema Solar y de la cual
proceden la mayoría de los cometas de periodo largo. Aunque no se ha observado directamente, son muchas las pruebas que afirman su existencia. En este caso, la Nube de Oort tendría un diámetro aproximado de 1 año luz y si Gliese 710 se acerca a la distancia prevista, los efectos podrían afectar a la vida en la Tierra. La cercanía entre ambos cuerpos provocaría una perturbación gravitatoria que lanzaría una lluvia de cometas sobre el Sistema Solar interior. Sin embargo, diferentes estudios han calculado que este aumento de cometas solo supondrá un nuevo cometa por año (algo de por si bastante raro), siendo casi imposible el impacto de uno de ellos con nuestro planeta.

Aunque nos parezca difícil de imaginar, el Sol también se mueve a través del cielo nocturno. El Sol y todas las demás estrellas que lo acompañan. Algunos de estos cuerpos se acercarán a nosotros y otros se distanciarán, siendo los primeros los que tienen más posibilidades de afectar a nuestro planeta. En esta entrada hemos hablado de dos futuros visitantes que cambiarán nuestro vecindario estelar y que llegarán a transformar las noches mediante cometas todos los años, un fenómeno que desgraciadamente no podremos disfrutar los que estamos leyendo esto. Más tarde, el Sol empezará su fase de gigante roja, se hinchará y luego liberará parte de su masa en forma de nebulosa estelar. Después de esta etapa más movidita, nuestro estrella se convertirá en una enana blanca que irá perdiendo su brillo hasta convertirse en una enana marrón, una estrella casi sin brillo y muy débil respecto a la fusión de deuterio. Para aquellos que les interese este tema, ayer publicamos una entrada donde comentamos las difusas diferencias entre este tipo de estrellas y los exoplanetas superjovianos.