lunes, 2 de enero de 2017

Voyager 1: Hacia el infinito y más allá.

Voyager 1.
(Fuente: www.wikipedia.org)
Aunque ya la hemos comentado en ocasiones anteriores, nunca hemos dedicado una entrada completa a la sonda Voyager 1, el primero objeto humano en el espacio interestelar. Por ello, hoy contaremos su historia completa, todos los datos que nos ha enviado desde sus inicios y cómo ha cambiado nuestra visión del Sistema Solar. Así que comenzamos.

La sonda Voyager 1 es una sonda de la NASA lanzada desde Cabo Cañaveral el 5 de septiembre de 1977. La Voyager 1 pesa unos 722 kilogramos y está equipada con numerosos instrumentos como cámaras sofisticadas y generadores de energía mediante radioisótopos (RTGs). El objetivo inicial de esta misión fue el estudio de Júpiter y Saturno, pero posteriormente se decidió que estudiaría el Cinturón de Kuiper, el espacio interestelar y todo aquello con lo que se topase hasta el final de sus días. Desde que en el 2013 abandonó la heliosfera (zona del espacio dominada por la gravedad del Sol), la Voyager 1 ha puesto rumbo al centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Ninguno de los lectores de esta entrada conocerán cuales serán los datos que envíe la misión desde el bulbo galáctico, ya que será dentro de muchas generaciones. Incluso puede que nunca nadie lo sepa, porque nadie nos garantiza que esta sonda no se apague en cualquier momento por un fallo en alguno de sus dispositivos.


Seguramente muchos sabrán que la Voyager 1 no está sola en el espacio, sino que tiene una hermana, la Voyager 2. A pesar de su nombre, esta sonda fue lanzada 16 días antes que su predecesora, pero a día de hoy se encuentra más cerca del Sol. Esto se debe a que la Voyager 2 realizó paradas tanto en Júpiter y Saturno (como su hermana) y en Urano y Neptuno, siendo la misión que se acercó primero a estos planetas. Esta aproximación hizo que la Voyager 1 la adelantase y continuase su viaje a una velocidad mayor que su hermana, 17 km/s respecto a los 14 km/s de la Voyager 2. Esta sonda se encuentra camino a la estrella Ross 248, la novena estrella más cercana a nuestro Sol. Aunque no orbitará a su alrededor, la misión Voyager 2 pasará a 1,49 años luz. Actualmente se encuentra más allá de la heliosfera, convirtiéndola en una sonda interestelar igual a su hermana. Sin embargo, no es la única sonda rumbo a al espacio exterior.

La New Horizons, protagonista en numerosas entradas, se encuentra rumbo a un asteroide del Cinturón de Kuiper llamado 2014 MU69, un objeto clásico de esta zona del Sistema Solar. Actualmente tiene una velocidad de 15,1 km/s y se espera que el 1 de enero de 2019 llegue a su destino. Todavía no se sabe cuál será el futuro de esta misión, pero puede que la NASA la envíe más allá del Cinturón, convirtiéndose en una sonda interestelar al igual que las Voyager y las sondas Pioneer 11 y 12.

Actividad volcánica en Ío.
(Fuente: www.smelllikescience.com)
El primer destino de la Voyager 1 en su viaje por el Sistema Solar fue Júpiter. Las primeras fotografías que sacó la sonda fueron en enero de 1979, realizando durante un período de 4 meses un total de 19.000 fotografías. La aproximación más cercana fue el 5 de marzo del mismo año a una distancia de 278.000 km. Algunas de estas fotografías muestran al detalle la Gran Mancha Roja, una supertormenta presente en el hemisferio sur de Júpiter desde hace 300 años y con unos vientos de 400 km/h. Su tamaño actual podría albergar dos Tierras a lo largo.

Durante su aproximación a principios de marzo (su duración fue de 48 horas), la sonda Voyager 1 pudo estudiar los anillos, la atmósfera y el campo magnético de Júpiter al detalle. Poco después pasó a tan sólo 18.640 km de Ío, el único lugar del Sistema Solar, a parte de la Tierra, con actividad volcánica (mucho más intensa que la terrestre), siendo la primera sonda en detectarla. Al poco tiempo continuó con su viaje.

Saturno, el gigante de los anillos,
(Fuente: www.voyager.jpl.nasa.gov)
El siguiente destino de la sonda fue Saturno, donde también realizó algunos descubrimientos. Gracias al impulso gravitatorio ejercido por Júpiter, la Voyager 1 llegó al gigante de los anillos el 12 de noviembre de 1980. Durante su sobrevuelo, la sonda detectó extrañas estructuras en los anillos (posteriormente explicadas por las lunas pastoras) y consiguió datos de las atmósferas tanto del planeta como de su mayor satélite, Titán. El descubrimiento de una atmósfera lunar hizo que los científicos sacrificasen la visita de la Voyager 1 a Urano y Neptuno (objetivos iniciales de la misión que posteriormente visitaría la Voyager 2), a favor de una mayor aproximación al satélite a una distancia de 6.500 km. Sin embargo, este cambio en la misión no fue un sacrificio total, ya que el acercamiento permitió obtener un mayor impulso gravitacional que alejó para siempre la Voyager 1 del resto de planetas, dando comienzo a su viaje hacia los límites del Sistema Solar.

Fotografía de la Tierra a 6.050 millones kilómetros de distancia.
(Fuente: www.elmundo.es)
El 17 de febrero de 1998, la sonda Voyager 1 se convertía en el objeto más lejano fabricado por el hombre, a una distancia de 10.400.000.000 de kilómetros. Durante los próximos siete años continuó su viaje por el Sistema Solar hasta alcanzar el frente de choque de terminación, una de las fronteras naturales de nuestro vecindario. En esta zona del espacio el viento solar reduce su velocidad a causa de las interacciones con el medio interestelar, una zona anterior a la heliopausa. Esta última fue abandonada por la Voyager 1 el 25 de agosto de 2012, poniendo rumbo al infinito y más allá.