viernes, 11 de agosto de 2017

Némesis y el Sol, una historia de devastación estelar.

Recreación de Némesis orbitando al Sol.
(Fuente: www.wikipedia.org)
Me gusta leer. Me gusta mucho leer. No me puedo ir a dormir sin leer al menos un par de páginas de algún libro o revista. Después de casi seis meses sumergiéndome en el mundo de la fantasía épica, gracias a diversos autores como Tolkien, George R.R Martin o Patrick Rothfuss, decidí introducirme en el mundo de la ciencia ficción de la mano de Andy Weir y su Marciano para finalmente acabar en la obra de Asimov. Tras disfrutar de 500 años de historia de la Fundación, es decir, de toda su saga, comencé con Sueños de Robot, una serie de relatos que te hacen reflexionar de la manera en que ningún otro libro me ha hecho (especialmente sobre el tema de la robótica). Actualmente me encuentro apartado de todo el Universo que conforman las sagas de Robots, el Imperio y la Fundación, en una historia independiente situada en un futuro cercano. Cuenta la historia de Marlene, una chica con una mente muy especial y de Rotor, un Establecimiento espacial que ha huido del caos del Sistema Solar hacia una estrella recién descubierta. Su nombre es Némesis y se trata de la destructora de la Humanidad. Que conste que no se trata de ningún spoiler, así que les animo a leer esta novela que me está encantando.

Seguramente os estaréis preguntando: ¿Por qué le ha dado ahora a este por contarnos sus lecturas? La respuesta es sencilla. Me adentré en la historia de Némesis suponiendo que se trataba de ciencia ficción, una mera fantasía para mantener al lector enganchado. Sin embargo, buscando esta tarde algún tema interesante para publicar en el blog, me encuentro con la existencia de una hipótesis llamada del mismo modo, la cual defiende que el Sol forma parte de un sistema binario estelar y que su compañera es Némesis, la responsable de las grandes catástrofes terrestres. Sinceramente, mi sorpresa fue enorme.


martes, 8 de agosto de 2017

Detección de agua en WASP-121b.

El exoplaneta de hoy es WASP-121b, un Júpiter caliente ubicado a 900 años luz de la Tierra. Este tipo de planetas tienen una masa parecida al gigante de nuestro Sistema Solar, pero se encuentra mucho más cerca de su estrella. De ahí lo de caliente. Sí, los científicos no se han comido mucho el coco. Normalmente, los Júpiter calientes son noticia por sus altas temperaturas o porque están perdiendo su atmósfera poco a poco. Sin embargo, este caso es muy diferente.

Recreación de un Júpiter caliente.
(Fuente: www.nasa.gov
Astrónomos del Centro de Investigación Ames de la NASA han detectado en su atmósfera moléculas de agua. Se trata de la primera detección de este tipo de compuesto en las capas más altas de los Júpiter calientes. Debido a las altas temperaturas, producidas por la cercanía a su estrella, el agua del planeta emite infrarrojo, ondas que han sido detectadas por los científicos. Todos los átomos tienen su lugar en el espectro electromagnético, es decir, gracias a este podemos identificar cualquier elemento con las longitudes de onda que este emite o absorbe. Para más detalle os invito a investigar por internet o por cualquier enciclopedia y conocer más detalles acerca de este método, eso sí, que la información pertenezca a un sitio fiable. De este modo, se pudo descubrir que el compuesto en cuestión se encuentra en WASP-121b. Lógicamente, no se trata de agua líquida, sino de vapor, ya que estamos hablando de unos 2500º C de temperatura. Así eliminamos las posibilidades de hallar vida, hecho bastante fácil si tenemos en cuenta que además es un planeta gaseoso.

sábado, 5 de agosto de 2017

La última fotografía tomada por Juno: la tercera tormenta más grande de Júpiter.

Foto de Pequeño Punto Rojo Templado Norte-Norte
tomada por Juno.
(Fuente: www.nasa.gov)
La sonda Juno comenzó su misión el 5 de agosto de 2011 y llegó a Júpiter, su lugar de estudio, el 5 de julio de 2016. Su principal objetivo es estudiar al planeta gaseoso desde todos los puntos: su atmósfera, su estructura, su evolución y cómo afectó esta al resto del Sistema Solar. Además realizará un mapa de la gravedad en su magnetosfera y a día de hoy describe una órbita polar alrededor del planeta. A pesar de ser una misión de bajo costo, esta sonda tiene numerosos instrumentos como un magnetómetro, un radiómetro de microondas, un sensor de ondas de radio... entre otros. Este último aparato fue protagonista de una curiosa anécdota protagonizada por radioaficionados de todo el mundo. En su viaje a Júpiter, la sonda Juno comenzó a detectar numerosas señales de radio procedentes de la Tierra, por lo que la NASA decidió invitar a todos los participantes en este fenómeno a decir "Hi" (hola en inglés) a la sonda, mensaje que fue transmitido en forma de código Morse.