¿Y cómo ha llegado a esta conclusión? Según Nesvorny, los fragmentos de roca helada que orbitan cerca de Plutón, en el Cinturón de Kuiper, podría ser la prueba de que en los inicios del Sistema Solar existió un astro gigante. Puede que sólo diciendo esto no quede muy claro cómo se justificaría la teoría de un quinto astro, pero más adelante intentaremos hacerlo más comprensivo.
El quinto planeta o astro misterioso, situado entre Saturno y Urano, golpeó a Neptuno hace 4.000 millones de años por alguna razón todavía desconocida. Neptuno arrastró consigo fragmentos de roca que empezaron a orbitar sobre él. Más tarde, y una vez que llegó a su órbita actual después de desplazarse un total de 7,5 millones de kilómetros, las rocas que transportaba el planeta gaseoso se movieron hasta el Cinturón de Kuiper.
