martes, 30 de agosto de 2016

Civilizaciones alienígenas en la escala Kardashov.

Durante siglos, los seres humanos hemos levantado la vista al cielo y nos hemos preguntado si hay
Nave Enterprise de Star Trek,
alguien ahí, si estamos solos en el Universo o si solo somos una civilización insignificante entre todas las que pueden existir. Gran parte de la sociedad ha visto numerosas representaciones (la mayoría audiovisuales) sobre qué pasaría si nos topásemos con otras civilizaciones. El tercer ejemplo (el de civilización insignificante) tiene, quizás, su ejemplo más conocido en las películas de Star Trek. En Star Trek: Primer Contacto, en mi opinión una de las peores películas de la saga, los tripulantes de la nave Enterprise deben viajar al pasado terrícola y garantizar que el primer hombre que tuvo contacto con civilizaciones extraterrestres tenga éxito y garantice el presente tal como es. En este caso, los humanos éramos una sociedad minúscula comparada con el resto del Universo y gracias a ese explorador, la Tierra caminó hacia una civilización intergaláctica. Actualmente solo podemos seguir buscando a nuestro vecinos, pero como la mente humana está muy adelantada a los hechos, ya hemos conseguido algunos avances que nos ayudarán en el futuro.

Hoy vamos a hablar de uno de ellos: la escala de Kardashov. Nikolái Semiónovich Kardashov es un científico ruso que nació el 25 de abril de 1932 en la capital de la Unión Soviética. Es astrofísico y actualmente ocupa el puesto de segundo director de la Academia de Ciencias de Rusia. Se graduó en la Universidad de Moscú en 1962 y realizó su doctorado ese mismo año. En 1963, Kardashov se dedicó a investigar un cuásar (si quieres saber qué es pincha aquí), hecho que se convirtió en el primer esfuerzo ruso en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Por ello, Kardashov diseñó una escala que permitiría a la Humanidad clasificar las civilizaciones extraterrestres que encontremos en el futuro.

La escala de Kardashov es un método propuesto en 1964 para medir el grado de evolución tecnológica de una civilización. La escala tiene tres niveles: tipo I, tipo II y tipo III, dependiendo del grado de energía utilizable que tengan a su disposición. Esta escala también está basada en el posible grado de colonización espacial. A continuación explicaremos que tiene que tener cada civilización para considerarse de un tipo.

Recreación de civilización tipo I.
La civilización tipo I es la más sencilla dentro de la escala original de Kardashov (más tarde explicaremos cómo ha ido cambiando). Se trata de una sociedad que ha sido capaz de controlar por completo los recursos de su planeta y controlar (hipotéticamente) los fenómenos naturales que en él ocurren: tsunamis, terremotos, tormentas, etc. Esta civilización controlaría totalmente la energía de fusión nuclear, es decir, la fusión de núcleos atómicos, proceso que libera gran cantidad de energía. Este método lo hemos logrado realizar en pequeñas cantidades, pero no lo suficiente para alimentar la demanda eléctrica de todo el planeta. También sería una sociedad capaz de controlar la antimateria y sacar provecho de ella. Actualmente, y al igual que la fusión, solo hemos conseguido producirla en pequeñas cantidades gracias a experimentos realizados en los aceleradores de partículas. Y por último, las energías renovables. Para que una sociedad se considere de tipo I, debe ser capaz de controlar este tipo de energía. Pero no como lo hacemos hoy en día, si no de una manera donde no ocupemos gran parte de la superficie planetaria, por ejemplo: con satélites fotovoltaicos.

La civilización tipo II es aquella que ha conseguido controlar todos los recursos de su planeta y que ha continuado expandiéndose por todo su sistema planetario. Dentro de este tipo, hay diferentes niveles. Están aquellas que han conseguido controlar la energía de su estrella y los recursos de los demás planetas para obtener una esfera de Dyson.

Recreación de civilización tipo II.
Pero, ¿qué es? Una esfera de Dyson es una megaestructura hipotética fabricada por una civilización más avanzada que la nuestra. Se trata de una cubierta esférica de proporciones astronómicas en cuyo centro se encuentra una estrella. La estructura aprovecha la energía térmica y lumínica del astro para diferentes usos, ya puede ser transporte interplanetario o demanda eléctrica. El autor de esta teoría es Freeman Dyson, físico que en 1960 dio a conocer su idea al mundo mediante un artículo en la revista Nature. 

También existe la posibilidad de que no solo use la energía de una estrella, sino la de diferentes sistemas solares. Este tipo de civilización se seguiría considerando de tipo II. Una sociedad de este tipo más avanzada podría utilizar la energía emitida por un agujero negro, una energía de mayor potencia que cualquier estrella. Gran parte de los fotones que llegarían al agujero negro procedente de astros de la zona sufrirían una potente aceleración en el horizonte de sucesos que permitiría salir disparado al fotón con una energía mayor a la de entrada, energía aprovechada por la esfera de Dyson. También sería capaz de reciclar la antimateria a partir de una parte de la energía obtenida en la colisión materia-antimateria, acción que la civilización tipo I es incapaz de realizar.

Civilización tipo III: Imperio Galáctico.
Finalmente, la civilización tipo III es aquella que controla todos los recursos de una galaxia. El ejemplo más claro que se me ocurre en la ficción es el Imperio Galáctico de la saga Star Wars. Una civilización de este nivel puede controlar todos los recursos energéticos de su galaxia, desde estrellas hasta agujeros negros. La tecnología base sería igual a la de tipo II, pero aplicada a otras dimensiones. Esta sociedad sería capaz de sacar energía de agujeros negros supermasivos, fenómeno muy común en el centro de una galaxia. El núcleo de nuestra Vía Láctea es una agujero negro supermasivo llamado Sagitario A*, pero para nosotros es inaccesible, También podrían controlar la energía de los agujeros blancos (si existiesen), producida por el material expulsado al exterior. Los agujeros blancos serían la contraposición de un agujero negro. Mientras estos absorben todo alrededor, los agujeros blancos expulsan todo ese material en algún otro lado del Universo. Por ahora solo es una teoría, ya que no se ha encontrado ningún ejemplo de ello, pero nunca se sabe. También serían capaces de controlar los brotes de rayos gamma, fenómeno producido por una explosión extremadamente violenta de un cuerpo estelar. Y por último, aunque no menos importante, las civilizaciones de tipo III serían incluso capaces de controlar los cuásares, uno de los objetos más brillantes del Universo y que son capaces de generar gran cantidad de energía, es decir, la fuente perfecta.

Estos son los tres tipos de civilizaciones que propuso Kardashov, pero a lo largo de las últimas décadas han surgido otros modelos. Algunos científicos propusieron los tipos IV y V, civilizaciones intergalácticas e incluso interuniversales. La tipo IV sería aquella que ya no sólo controla una galaxia, si no varias o incluso todo el Universo. Sin embargo, esta civilización sobrepasa los límites de las especulaciones basadas en los conocimientos científicos actuales, por lo que es poco probable. Por último está la civilización tipo V, aquella que es capaz de controlar varios universos e incluso crearlos. Estos tipos de civilizaciones (incluso podemos considerar una de tipo III muy avanzada) serían capaces de controlar y modificar el espacio-tiempo y los agujeros de gusano, de modo que el transporte sería mucho más efectivo y rápido, facilitando la colonizaciones de otros lugares en el Universo. Pero no solo el transporte, sino el avance de la sociedad tomaría una velocidad de desarrollo enorme.

Pero, ¿dónde queda la Humanidad en todo esto? Antes dije que la escala ha ido evolucionando con el tiempo como se puede ver en el anterior párrafo. Carl Sagan, famoso divulgador y astrónomo americano, consiguió colocar a la Humanidad en la escala de Kardashov. Está claro que los tipos V, IV, III y II no son los nuestros, y, aunque cumplamos algunas condiciones mínimamente, tampoco pertenecemos al tipo I. Por ello, mediante la extrapolación y interpolación de las ecuaciones de Kardashov, Sagan consiguió ubicar a la Humanidad algo por debajo del tipo I. Nuestro índice en esta escala es del 0,77.

En el Universo todo es posible. ¿Quién nos garantiza que no existen otros universos con otras civilizaciones? ¿Quién nos garantiza que estamos solos en el Universo? Yo siempre he sido defensor de la existencia de vida extraterrestre, ya otra cosa es que sea inteligente, aunque nunca se sabe. Puede que la mayoría de las civilizaciones existentes en el Cosmos no lleguen a tipo I o puede que todas sean de tipo II. O incluso puede que sean de tipo III y nosotros estemos dentro de sus dominios, ¿quién nos garantiza lo contrario? Tampoco podemos confirmar nada, ya que lo único que nos queda es seguir mandando mensajes de que estamos aquí a la infinita inmensidad del Cosmos. Y luego a esperar.