lunes, 29 de agosto de 2016

Un nuevo escenario para la vida: Próxima b.

Otra vez tengo que pedir disculpas. Hace dos meses dije que volvería a retomar el blog pero no ha sido así. Sólo he publicado una entrada y posteriormente he vuelto a abandonarlo. Sin embargo, espero que a la tercera sea la vencida, ya que tenemos una motivación añadida para divulgar ciencia: los Premios Bitácoras se acercan. Ya sé que que puede sonar algo egoísta, pero es un premio que todo blogger español desea (y no voy a ser menos, un premio le vendría muy bien a 100ceros). Pero entremos en materia.

Recreación de cómo podría ser Próxima b.
(Fuente: www.nasa.gov)
Hace tres días se anunció el descubrimiento de un nuevo exoplaneta ubicado en nuestra estrella más cercana, Próxima Centauri. El protagonista se llama Próxima b y su estrella es una enana roja, un tipo de astro que suele tener la mitad de masa y diámetro de nuestro Sol. Se trata de un planeta más grande que la Tierra y se encuentra a una distancia más cercana de su estrella. Sus días y sus años tardan lo mismo: once días. Muchos ya habréis oído hablar de este exoplaneta porque se trata del más firme candidato actual a albergar vida, un deseo que comparte gran parte de la comunidad científica. Sin embargo, no podemos confirmar nada.


El principal fenómeno que está presente en este planeta es uno que conocemos muy bien: anclamiento por marea. Un ejemplo es la Luna. Siempre vemos la misma cara de nuestro satélite y esto es lo que le pasa a Próxima b. Una cara del planeta está recibiendo constantemente radiación de su estrella, mientras la otra está sumergida en una penumbra eterna. Este es el primer obstáculo para localizar vida, ya que, mientras una cara se encuentra a 40º bajo cero, la otra es una zona yerma bombardeada por la radiación. Sin embargo, hay posibles fenómenos que harían posible la existencia de agua líquida y la posibilidad de albergar vida.

El primero de ellos son las nubes. Con unas nubes lo suficientemente densas, la radiación podría ser desviada al espacio exterior o la otra cara del planeta. Las nubes se extenderían por el 80% de la cara diurna del planeta. La otra teoría es la existencia de un fuerte campo magnético. Si Próxima b se encontrara en nuestro sistema solar, la cercanía a la estrella acabaría con toda posibilidad de vida. Sin embargo, Próxima Centauri es una enana roja y tiene una radiación de menor potencia, lo que permite que el planeta se encuentra más cerca del astro y tenga posibilidades de albergar vida. En resumen, la zona de habitabilidad está más cerca de la estrella en ese sistema que en el nuestro.

Aún así, el planeta sufre el impacto de grandes cantidades de radiación, por lo que es necesario la existencia de un campo magnético para la vida. Normalmente, este fenómeno es la diferencia entre un árido planeta y uno lleno de vida. Véase un ejemplo muy claro: la Tierra y Marte. Es sabido que el planeta rojo anteriormente tuvo grandes cantidades de agua circulando por su superficie (ahora sólo quedan pequeños restos de la gran cantidad que hubo en el pasado), pero la desaparición de su campo magnético (todavía se desconocen las causas) hizo que se convirtiera en el desierto que es hoy. Sin embargo, nosotros seguimos aquí, y todo gracias a nuestro campo magnético. Por lo tanto, la existencia de uno en Próxima b favorecería mucho el agua y el desarrollo de la vida.

Son muchas las teorías que han surgido por este descubrimiento, demasiadas para enumerarlas aquí: ¿cómo es la vida en ese planeta si la hay?, ¿existirá alguna civilización inteligente?, ¿habrá agua en ese planeta?, ¿qué fenómeno lo hace viable para la vida?... Por ahora solo podemos estudiar a Próxima b desde telescopios o enviar alguna sonda, eso sí, tardaría 4,2 años en llegar al planeta si viajase a la velocidad de la luz, por lo que tendremos que esperar.