sábado, 25 de febrero de 2017

TRAPPIST-1, una familia de exoplanetas muy prometedores.

Recreación de un exoplaneta del
sistema TRAPPIST-1.
(Fuente: www.wikipedia.org)
Hace casi un mes que no publico y para explicar mi ausencia sólo tengo que utilizar una palabra: exámenes. Durante estas semanas me ha sido imposible parar y dedicar a un rato al blog, así que nos hemos perdido algunas noticias muy interesantes que podríamos haber publicado en el momento de su anuncio, por ejemplo el sistema estelar de TRAPPIST-1. Por ello, hoy vamos a dedicar la entrada a este nuevo descubrimiento que ha causado tanto revuelo tanto en la prensa científica como en la general.

Trappist-1 es una enana roja ultrafría ubicada a 40 años luz de la Tierra. Hasta hace un par de días se sabía que este sistema tenía tres planetas, dos muy cercanos a su estrella y otro en el borde exterior de la zona de habitabilidad. Para aquellos que no lo sepan, la zona de habitabilidad es una región alrededor de un astro donde encontrar agua líquida presente en planetas sería muy posible. Dependiendo de la estrella, es decir, de su tamaño y su brillo, la zona de habitabilidad se encontrará más cerca o lejos de esta. Por ejemplo, la zona de habitabilidad del Sol está limitada entre la Tierra y Venus, mientras que la de TRAPPIST-1 estaría a mitad de camino entre el Sol y la órbita de Mercurio. El sistema en cuestión se encuentra en la zona de la constelación de Acuario y el tamaño de su estrella es algo mayor que Júpiter, por lo que es mucho más densa que el planeta gaseoso (para que empiece a fusionar hidrógeno, cuerpos como TRAPPIST-1 deben tener unas 13 masas de Júpiter).


Comparativa entre planetas del sistema TRAPPIST-1 y
los rocosos del Sistema Solar.
(Fuente: www.wikipedia.org)
El 22 de febrero de 2017, en una conferencia de la NASA, se anunció que se habían descubierto otros cuatro exoplanetas en este sistema, gracias al VLT ("Very Large Telescope", en español sería telescopio muy grande, no es broma) y al Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, uno de los cuatro grandes observatorios espaciales junto al Hubble, al Chandra y al Compton. Es aquí donde surge la primera malinterpretación de los periódicos, ya que muchos medios adjudicaron este descubrimiento a la NASA. Aunque es verdad que la agencia espacial americana ha colaborado en el hallazgo, el equipo responsable es del Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad de Lieja (Bélgica), dirigido por el astrónomo Michaël Gillon. A veces parece que los únicos que estudian el Universo son los americanos, pero no es así. Me parece bien que se nombre la implicación de la NASA en este descubrimiento, pero muchos otros también han intervenido, como la Universidad de Lieja o el Instituto de Astrofísica de Canarias. Todos deben ser reconocidos por su trabajo.

Pero volvamos al tema. De estos siete exoplanetas totales, seis tienen un tamaño similar al de la Tierra, siendo el otro algo más grande. Todos estos cuerpos se han descubierto gracias al método del tránsito, es decir, midiendo las disminuciones periódicas de brillo cuando los planetas pasan por "delante" (al menos en la perspectiva Tierra-estrella TRAPPIST-1). Los cuerpos en cuestión han sido nombrados en orden de cercanía a su estrella, siendo TRAPPIS-1b el más cercano y TRAPPIST-1h el más lejano. Según los primeros estudios, todos los planetas podrían tener agua líquida en su superficie, pero aquellos ubicados en la zona de habitabilidad son mucho más potenciales. Los cuerpos b, c y d parecen estar demasiado cerca de su estrella, por lo que podrían sufrir acoplamiento por marea y mostrar siempre la misma cara a su estrella, tal como pasa en Mercurio, donde la mitad de la superficie es un infierno y la otra un páramo helador. Muchos más lejos, en el planeta h, las temperaturas son demasiados bajas, es decir, el agua probablemente esté en estado sólido. Ahora sólo nos quedan e, f y g, o lo que es lo mismo, los planetas más prometedores. Sobre estos cuerpos se sospecha que son rocosos, al igual que la Tierra. Estas dos condiciones los convierten en los candidatos más prometedores a tener agua líquida, aunque todavía no hay nada confirmado. Mientras e y f son exoplanetas más pequeños que la Tierra (0,68 veces su masa), g es una supertierra, es decir, 1,34 veces la masa de nuestro planeta.

Estos son algunos de los datos más fiables que se conocen por el momento, por lo que no quiero seguir indagando demasiado en este asunto. Sinceramente, no quiero hacer como muchos medios de comunicación y pasar a decir cualquier tontería. Sé y creo que se trata de un descubrimiento asombroso, algo poco usual, pero he llegado a ver titulares como el siguiente: ¡Existen más planetas como la Tierra! ¿Hasta qué punto hemos llegado? ¿Por qué medios que en su vida han hablado de ciencia empiezan a hacerlo ahora y sin consultar ninguna fuente fiable? ¿Dónde quedó el rigor periodístico? Los astrónomos llevan unos 3.500 exoplanetas detectados, de los cuales muchos están sin confirmar. Sin embargo, se sabe que algunos de ellos son muy parecidos a la Tierra, por lo que, antes de fallar en el titular, podrían haber hecho una simple consulta. Claro que existen más Tierras.Finalmente, creo que esto ha sido todo por hoy. Puede que esta semana vuelva a publicar, pero no os garantizo nada. Una vez que se acaben los carnavales, vuelto a la rutina de exámenes y luego PAU... o EBAU o como quiera que se llame.