sábado, 28 de enero de 2017

Planetas errantes, los vagabundos del Cosmos.

Representación artística de un planeta errante.
(Fuente: www.wikipedia.org)
Hasta ahora siempre hemos hablado de exoplanetas como planetas que orbitan alrededor de una estrella que no es el Sol. Sin embargo, algunos astrónomos han encontrado objetos de este tipo que no acaban de cumplir la definición, es decir, que no orbitan entorno a ningún astro. Son los planetas errantes o planetas interestelares, los vagabundos del Cosmos.

Estos cuerpos tendrían la masa de un planeta, es decir, desde el más pequeño conocido como Kepler-37b hasta 13 masas la del planeta Júpiter (según la Unión Astronómica Internacional, este es el límite de masa para que un cuerpo deje de considerarse planeta y pase a ser una enana marrón). Pero, a diferencia del resto, no estarían sujetos gravitacionalmente a ninguna estrella. Y es aquí donde volvemos a entrar en conflicto con la IAU. Para ellos, un planeta es un cuerpo que tiene forma casi esférica, ha limpiado su órbita, no emite luz propia y orbita alrededor de una estrella o una rematente de ella. Por culpa de esta última característica, los cuerpos interestelares no deberían ser considerados planetas, pero, las pruebas que se han hallado ahí fuera podrían decir lo contrario. Digo podrían porque ni siquiera la existencia del cuerpo que presentamos a continuación está confirmado y mucho menos cuál es su verdadera naturaleza. Su nombre es Cha 110913-773444, o Cha 110913 para sus amigos, y esta es su historia.


El objeto en cuestión fue descubierto por un equipo de astrónomos de la Universidad del Estado de Pensilvania dirigido por Kevin Luhman. Durante la investigación usaron telescopios como el Telescopio Espacial Hubble o el Spitzer, dos de los cuatro grandes observatorios de la NASA, así como algunos de carácter terrestre ubicados en Chile. Junto a Cha 110913 se descubrió un disco de material que o bien puede ser un disco protoplanetario o un sistema de lunas nunca antes visto. Con esto nos referimos al primer problema que presenta el cuerpo: los astrónomos no saben si es una enana marrón o un planeta gigante gaseoso.

División del cielo por constelaciones.
Zona de la Osa Menor.
(Fuente: www.wikipedia.org)
Sea lo que sea, Cha 110913 se encuentra a unos 163 años luz en la región del cielo cubierta por la constelación de Camaleón. Con esto quiero decir que, cuando los científicos encontraron este planeta/enana marrón, sus telescopios estaban mirando hacia la zona del cielo nocturno ocupada por la imagen que forman las diferentes estrellas de esta constelación al ser unidas con líneas imaginarias. Hay que tener en cuenta que las constelaciones no están compuestas por estrellas en el mismo plano, sino que cada una se encuentra a diferentes "profundidades" con su brillo característicos. Por ello, cuando se habla de estrellas o planetas extrasolares, se les ubica en una constelación a nivel general, siendo más fácil su ubicación en la "cúpula" celeste.

Volviendo al tema, Cha 110913 tiene un radio de 1,8 veces el de Júpiter y unas 8 veces la masa del planeta gaseoso. A primera vista, podemos decir que se trata de un planeta, pero con los datos actuales, no podemos garantizar nada. Esto se debe a que tal como comentamos en un artículo anterior, se sospecha de enanas marrones más pequeñas que 13 veces Júpiter y de planetas superjovianos mayores. En el caso de que fuera una estrella, sería la enana marrón más pequeña descubierta hasta el momento, pero, en el caso de ser un planeta, se trataría del primer exoplaneta errante.

Aunque me he centrado sobre todo en Cha 110913, existen otros cuerpos que también podrían ser exoplanetas errantes. El primero de ellos es CFBDSIR 2149-0403, ubicado a 48,7 años luz de la Tierra y con una edad comprendida entre los 50 y 120 millones de años. Sin embargo, hay un 87% de probabilidades de que forme parte del sistema binario AB Doradus como enana marrón, según se ha comprobado gracias a la observación. Por último, el otro candidato es PSO J318.5-22, descubierto en 2013 y localizado en el grupo estelar Beta Pictoris, a 80 años luz de la Tierra. De este cuerpo se ha confirmado que flota libremente por el Cosmos, pero existe la duda de si se trata de una enana marrón o de un planeta joviano, ya que su masa es 6 veces la de Júpiter.

Pero, ¿cuál sería el origen de estos cuerpos? En el caso de enana marrón, ya está claro, se produciría por el colapso de una estrella de tamaño medio como el Sol, pasando por las fases de gigante roja y de enana blanca. Para más detalles, podéis mirar en enlace ubicado en el cuarto párrafo a un artículo sobre las enanas marrones y los planetas superjovianos. ¿Y si fuera un planeta errante? En ese caso, la opción más probable es que fuera expulsado de su sistema, escapando de la gravedad de su estrella. Según algunas teorías, el origen del Planeta Nueve está en este fenómeno. Anteriormente, el cuerpo en cuestión orbitaba a una estrella, pero, debido a la interacción gravitatoria con los otros planetas, acabó expulsado de su sistema para vagar por el Cosmos y finalmente ser atraído por el Sol. Si queréis más información, está toda en el enlace anterior.

Y esto es todo lo que se puede decir de los planetas errantes. Sinceramente, no me esperaba que este artículo hablase tanto de las enanas marrones y los planetas superjovianos (ya que hace poco publicamos una entrada sobre ellos), pero, una vez que empiezo a escribir, no hay marcha atrás. De todos modos, hay información nueva sobre los posibles planetas errantes que no conocía hasta ahora, así que no hemos perdido el tiempo. Hasta que no confirmemos ninguno de los candidatos, los científicos no sabrán si todos los datos recogidos corresponden a una enana marrón o a una nueva categoría de planeta, los vagabundos del Cosmos.