jueves, 30 de abril de 2015

La muerte anunciada de Messenger.

Tras diez años de misión y cuatro fotografiando la superficie de Mercurio, la sonda Messenger ha llegado al final de sus días. Hoy a las 21:30 el satélite acabará impactando contra la superficie de su objeto de estudio, exactamente en el cráter Shakespeare. Puede parecer que su muerte se debe a un fallo técnico, pero al contrario, desde el principio de la misión ya se sabía cómo iba a acabar.

A diferencia de otros satélites, que utilizan el combustible para propulsarse y avanzar en pequeñas cantidades, Messenger se vio obligada a utilizarlo todo, ya que de no ser así, la nave no resistiría la gravedad del Sol y acabaría fundiéndose con él o impactando contra Mercurio.

Aunque este destino ya estaba escrito, la NASA, responsable de la misión, ha preferido hacer una muerte asistida. El satélite impactará a una velocidad de 3,16 kilómetros por segundo en la cara oculta del planeta, es decir, la que da al Sol. Por lo tanto no podremos ver el impacto en tiempo real.

Este será el fin de la primera nave puesta en órbita alrededor de Mercurio, pero no significa que sea la última, ya que un trabajo conjunto entre las agencias europea y japonesa buscan lanzar al planeta más cercano al Sol una nueva misión. Messenger nos deja uno de los mayores descubrimientos en el estudio de los planetas rocosos, encontrar agua helada y posibles moléculas orgánicas en los polos de uno de los astros más extremos.