viernes, 18 de noviembre de 2016

El exoplaneta de hielo caliente.

En el Universo hay aproximadamente 70 mil millones de millones de millones de estrellas, una cifra que apenas nos podemos imaginar. Ahora digamos que todas estas estrellas tienen al menos un planeta que las orbite, una gran variedad de cuerpos donde lo más imposible se puede hacer realidad. Planetas con anillos gigantes, muchos más grandes que el propio planeta, planetas gaseosos que se desintegran poco a poco, hermanos gemelos de la Tierra, etc. Hoy no os traemos ni el más viejo, ni el más grande ni el más veloz, pero este cuerpo tiene una característica muy especial: su superficie puede estar formada de hielo caliente.
Recreación de Gliese 436 b.
(Fuente: www.wikipedia.org)

Aunque pueda impactar un poco, el hielo caliente existe y más tarde explicaremos en qué consiste. Ahora vamos con el exoplaneta. Su nombre es Gliese 436 b y orbita una enana roja llamada Gliese 436. Se trata de un planeta del tamaño de Neptuno y está ubicado en la constelación de Leo. Fue descubierto en 2004 y fue el primer exoplaneta descubierto donde se detectó agua mediante espectrógrafos que estudiaban su atmósfera. También es el exoplaneta más pequeño que presenta tránsitos ante su estrella, al igual que Mercurio o Venus lo hacen delante del Sol. El cuerpo sólo tarda 2 días y 11,5 horas en completar una órbita, por lo que los científicos piensan que puede estar acoplado por marea. Al igual que la Luna con la Tierra o Caronte con Plutón, Gliese 436 b siempre muestra la misma cara a su astro. Este fenómeno hace que la cara "soleada" ronde los 712 K. Sin embargo, puede que este planeta no esté solo.


Poco después de su descubrimiento, los científicos detectaron una perturbación en la órbita del cuerpo, una perturbación de unas características específicas que sólo podían ser producidas por otro planeta. Su nombre es Gliese 436 c, un nombre lógico si seguimos la nomenclatura de exoplanetas. A diferencia de su compañero Gliese 436 b, este exoplaneta es un cuerpo rocoso más parecido a la Tierra. Tiene unas 5 masas terrestres y una temperatura superficial de 500 K, lo que hace que la presencia de agua líquida en la superficie sea imposible.

Estos dos cuerpos tan diferentes nos hacen recordar a nuestro Sistema Solar, un sistema formado por ocho planetas, cuatro gaseosos y cuatro rocosos. Lo mismo pasa entorno a la enana roja Gliese 436, alrededor de la cual orbitan un planeta gaseoso y otro rocoso. Por ahora sólo hemos descubierto dos cuerpos, pero quién sabe si hay más de ambos tipos convirtiendo a este sistema en un gemelo del Sistema Solar.

Volvamos al primer planeta y hablemos del hielo caliente. Llamarlo planeta gaseoso no es del todo correcto, debido a su pequeña masa. En el caso de que fuera gaseoso, los vientos estelares disiparían todo el gas hacia el Cosmos, deshaciendo el exoplaneta en sí mismo. Sin embargo, es demasiado masivo para ser uno rocoso. Por ello, los científicos piensan que está compuesto por hielo caliente, un compuesto química llamado acetato de sodio (NaC2H3O2). El acetato de sodio está a unos 700 K, temperatura suficiente para mantenerlo en estado sólido gracias a las altas presiones provocadas por la gravedad del planeta. Esta materia sólido formaría la masa del planeta, convirtiéndolo en mitad gaseoso, mitad rocoso. Un cuerpo en estado intermedio. Más arriba habría una atmósfera de hidrógeno y helio que formaría el 10% de la masa de Gliese 436 b.

Planetas como este demuestran que el Universo es mucho más variado de lo que pensamos. No sólo existen cuerpos parecidos a nuestros vecinos: infiernos calientes como Venus, desiertos fríos como Marte, gigantes gaseosos..., también los hay de numerosos estilos como los nombramos al principio, incluyendo a Gliese 436 b. Y muchos más mundos que todavía nos quedan por descubrir.