martes, 1 de noviembre de 2016

KOI-4878.01, el planeta gemelo de la Tierra.

Recreación artística de KOI-4878.01.
(Fuente: www.wikipedia.org)
¡Hola! Estos días nos hemos ausentado un poco, pero 100ceros no cierra del todo. La novedad más significativa hasta el momento ha sido nuestro puesto 41º en los Premios Bitácoras al mejor blog de educación y ciencia. Las votaciones ya han cerrado, por lo que este puesto es definitivo. Un año más nos quedamos sin viajar a Madrid como finalistas, pero hemos mejorado respecto al curso pasado. En total hemos subido unos veinte puesto, nada mal si tenemos en cuenta los blogs de gran calidad que participan en el concurso. Muchas gracias a todos los votantes por vuestro apoyo y difusión, esta posición no hubiese sido posible de no ser por vosotros.

Ahora comencemos con la entrada. Hoy os traemos un planeta fantasma gemelo a la Tierra. No digo fantasma por Halloween, sino porque su existencia no está confirmada (ha sido una pequeña licencia poética). A pesar de que el Telescopio Kepler ha detectado ya cuatro tránsitos alrededor de su estrella, la NASA todavía no se ha atrevido a declararlo real. Su nombre es KOI-4878.01 y orbita a la estrella KOI-4878.


Esta última consiste en una estrella enana amarilla, un poco menos masiva que el Sol, pero con un volumen un 5% mayor. Su superficie tiene una temperatura de 6031 K, es decir, 5758º C. La temperatura superficial del Sol ronda los 5.500º C. Por ahora solo se ha detectado un planeta en ese sistema, al que han llamado KOI-4878.01. Este cuerpo rocoso tiene un IST del 98%. ¿Qué quiere decir esto? El índice de similitud con la Tierra es una medida que indica el parecido de otros cuerpos celestes con nuestro planeta. Tiene un rango entre 0 y 1, siendo 1 el valor de la Tierra. Esta magnitud nació para clasificar los exoplanetas que se iban descubriendo, pero también puede ser usada para planetas, asteroides y otros cuerpos celestes. Para estimar el IST, se necesitan los siguientes datos: densidad, radio, velocidad de escape y temperatura superficial. Todas estas magnitudes se relacionan mediante una ecuación que da un valor adimensional entre 0 y 1, como ya se dijo antes. Aquellos exoplanetas que tengan un valor comprendido entre 0.8 y 1, probablemente sean cuerpos rocosos con temperaturas estables. De todos modos, este método puede no ser exacto, ya que depende de si las medidas tomadas por los telescopios son las correctas.

Nuestro exoplaneta orbita a unos 1075 años luz de nuestro planeta y cada 449 días alrededor de su estrella. Si tenemos en cuenta el tipo de astro y el período, obtenemos que KOI-4878.01 se encuentra en la zona habitable de este sistema. Tiene una masa de 0,99 veces la de la Tierra, un radio ligeramente mayor (1.04 veces) y una temperatura de equilibrio similar a la de nuestro planeta (-16,5º C). Antes que nada, hay que aclarar que la temperatura de la Tierra no es similar a esta, sino su temperatura de equilibro. Que cuál es la diferencia. La temperatura de equilibrio es aquella que tendría el planeta si no tuviera atmósfera, y se calcula mediante una fórmula donde se tiene en cuenta el índice de reflexión de la atmósfera. Si la Tierra no la tuviera, la temperatura rondaría los -19,5ºC, es decir, tres grados más fría que en el exoplaneta. Por lo tanto, la temperatura (si el exoplaneta tuviera una atmósfera similar a la terrestre) rondaría los 17,85ºC.

La metalicidad de este cuerpo es relativamente alta, por lo tanto, la presencia de elementos metálicos podría ser significativa. Esto significaría que tiene una corteza parecida a la de los planetas rocosos de nuestro Sistema Solar, lo que lo hace más parecido a la Tierra. Otro factor que amplía la similitud entre los dos cuerpos es que no sufre anclado por marea (es decir, tiene día y noche), debido a la distancia a la que orbita de su estrella.

Con estos datos, ya sólo harían falta dos ingredientes: hidrógeno y oxígeno. La posible presencia de estos dos elementos, muy comunes en el Universo, en el exoplaneta KOI-4878.01 lo convierten en un firme candidato a tener vida en su superficie. La existencia de agua es bastante probable, pero la de vida ya es otro cantar. Si somos muy optimistas, podemos decir que se trata de un planeta con grandes masas de agua y con grandes cantidades de bacterias unicelulares. Y ya si somos demasiado optimistas o imaginativos, podemos decir que hay seres complejos y civilizaciones avanzadas que no han sido capaces de ponerse en contacto con nosotros. La búsqueda de vida extraterrestre ha avanzado mucho en estos años: cada vez hay más planetas candidatos, de vez en cuenta se detectan posibles señales, pero nunca se ha acabado de confirmar. Por lo tanto no debemos profundizar tanto en un tema tan espinoso y más teniendo en cuenta que la existencia de este exoplaneta está todavía por confirmar.