lunes, 19 de diciembre de 2016

Exoplanetas helados, mundos con inviernos permanentes.

Hoth, planeta helado de Star Wars.
(Fuente: www.starwars.wikia.com)
Se trata de un cuerpo cuya superficie estaría completamente cubierta por compuestos como el agua, el dióxido de carbono o el amoniaco en estado sólido. Cuando hablamos de planeta helado, la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de Hoth. Para aquellos que no estén muy enterados de Star Wars, sólo decir que se trata de un planeta con un invierno permanente que aparece al principio del Episodio V: El Imperio Contraataca (muy buena película, tenéis que verla). Y sí, la ficción no está tan lejos de la realidad. Incluso no tenemos que salir del Sistema Solar para encontrar cuerpos de esta clase. Vale que no son tan espectaculares como los de nuestras fantasías, pero científicamente pertenecen a este grupo. Los planetas helados se definen como una versión grande de cuerpos como los plutoides. Planetas enanos como Plutón, Sedna o Quaoar están cubiertos por una fina capa de hielo de compuestos volátiles, al igual que los hipotéticos planetas helados. Incluso lunas como Europa o Encélado, cuyos océanos están cubiertos por una gruesa capa de hielo, entrarían en esta categoría.


Sin embargo, si nos centramos nada más en los planetas, hemos de decir que los científicos todavía no han encontrado ninguno. Pero ya han estado pensando en sus características. Lo más probable es que cuerpos de este estilo tengan un albedo (porcentaje de radiación reflejada por cualquier superficie respecto a la radiación que incide sobre la misma) entorno al 0,9, es decir, el 90%. Hay que tener en cuenta que el albedo de la Tierra respecto a la radiación solar ronda entre el 34-35%, por lo que, si queremos pasear por él, debemos ponernos gafas de sol y protector, al igual que un día de nieve. Para exoplanetas con una temperatura superficial por debajo de 260 K, su superficie estaría cubierta de hielo de agua, por debajo de 180 K de dióxido de carbono y amoníaco y por debajo de 80 K lo más probable es que sea de metano sólido.

Lógicamente, con temperaturas así, se trata de planetas hostiles para la vida. Sin embargo, no toda esperanza está perdida, ya que la existencia de un océano subterráneo (como el de Europa o Encélado) permitiría la existencia de microorganismos, algas o incluso peces. El océano surgiría debido al calor emitido por el núcleo interno del planeta o por las fuerzas de marea producidas por otro cuerpo, probablemente un gigante gaseoso. En este caso, el cuerpo dejaría de ser un planeta para convertirse en un satélite, similar a los de Júpiter o Saturno. Al ser un océano subterráneo, como ya hemos dicho en entradas sobre las lunas heladas, los posibles microorganismos y algas que lo habitan no podrían hacer la fotosíntesis, por lo que tendrían que realizar la quimiosíntesis para obtener los nutrientes necesarios. Por ejemplo, mediante la quimiosíntesis del CO2 obtendrían el carbono necesario para su metabolismo.

Un ejemplo de planeta helado es Gliese 667 Cd. Este exoplaneta orbita alrededor de la estrella Gliese 667 C, que a su vez forma un sistema triple de estrellas llamado Gliese 667. Se trata de un supertierra, es decir, un cuerpo con una masa entre 1 y 10 veces la de nuestro planeta, ubicado a 23,6 años luz. Concretamente, este cuerpo tiene una masa de 5 veces y un radio el doble de grande que el de la Tierra. Aunque sólo tarda 97 días en completar una órbita, el planeta se encuentra fuera de la zona de habitabilidad, ya que Gliese 667 C es una enana roja. Por ello, la temperatura del planeta ronda los -67ºC suponiendo que tiene una atmósfera similar a la nuestra. Con todos estos datos, los científicos han estimado que Gliese 667 Cd tiene un índice de similaridad con la Tierra entorno al 46,8%. Sin embargo, este planeta helado no está solo en su sistema, ya que comparte estrella con un total de 7 exoplanetas supertierras, de los cuales uno está sin confirmar. De hecho, algunos de ellos se encuentran en la zona de habitabilidad con temperaturas propicias para la vida, lo que no descarta la existencia de microorganismos u otros seres.

Mañana intentaremos publicar otra entrada sobre exoplanetas, puede que de lava. Haremos una semana dedicada especial donde cada día escribiremos sobre un tipo diferente para ir descubriendo poco a poco los extraños objetos que nos esconde el Cosmos, aunque algunos parezcan de ciencia-ficción. Quién sabe si en el futuro alguno de ellos (los propicios para vivir) es nuestro hogar.