lunes, 3 de octubre de 2016

NGC 24, una galaxia del lado oscuro.

Fotografía de la galaxia NGC 24 tomada por el Hubble.
(Fuente: www.nasa.gov)
Antes de empezar me gustaría dar las gracias a todos aquellos que han apoyado a 100ceros para que hoy sea el 13º blog de educación y ciencia en los Premios Bitácoras. Por ahora, esta clasificación es parcial, lo que significa que la competición continúa. No es nuestra mejor posición (hace dos años empezamos el 11º), pero desde luego es mucho mejor que la del año pasado. Esta posición es un gran logro, nunca pensé que íbamos a tener un blog "importante" y todo gracias a vuestro apoyo. Gracias a todos aquellos que se han molestado en entrar en la página web de los premios y darle a votar, un gesto tan sencillo y a la vez tan grande. Muchísimas gracias. Ahora toca seguir votando. A lo que no lo habéis hecho, ¿a qué esperáis? Y a los que sí, ¿por qué no nos ayudáis a conseguir más votos? Un RT en Twitter, un compartir en Facebook o en Google +... ¡hay tantas maneras! De nuevo, muchas gracias.

Y ahora empecemos con la entrada. Hace unos días, comentamos que en el cúmulo de Pandora se escondía una gran cantidad de materia oscura. Pues hoy la NASA ha publicado otro posible hallazgo. Se trata de la galaxia NGC 24, un fabulosa galaxia en espiral que hemos podido ver gracias a una imagen de la agencia espacial americana. ¿Y quién es el fotógrafo? Claro está, el de siempre, el Telescopio Espacial Hubble. Ya sé que me repito, pero esta misión pasará a la historia de la astronomía; por no decir que, cuando se acabe, la lloraremos mucho más que Rosetta o Messenger (al menos en mi opinión, basándome en los descubrimientos de estos 26 años).


Analicemos al detalle la fotografía. Como se puede observar, NGC 24 es un galaxia muy parecida a la Vía Láctea, de hecho son de la misma familia. La diferencia más característica son los brazos. Mientras nuestro hogar tiene unos brazos más definidos y separados del núcleo, la protagonista de hoy los tiene algo más pegados al cuerpo, por lo que se podría decir que es más tímida (perdón por el chiste). Dentro de este cuerpo, encontramos llamaradas azules que corresponden a jóvenes estrellas en crecimiento, líneas oscuras de polvo cósmico que refleja poco la luz y burbujas rojas, impresionantes acumulaciones de hidrógeno, el elemento más abundante del Universo. Esta galaxia mide unos 40.000 años luz de diámetro y fue descubierta por el astrónomo William Herschel en 1785. Tiene una magnitud aparente tenue, concretamente de 12,38 y se encuentra a unos 25 millones de años luz de nuestro planeta ubicada en la constelación del Escultor.

Una vez analizada la fotografía tomada por la Advance Camera for Surveys del Hubble, vamos a centrarnos en el secreto que oculta. Como ya hemos explicado en otras entradas, el Universo se compone de un 4% materia común, un 75% energía oscura y un 21% materia oscura, el tesoro de esta galaxia. Los científicos han detectado que la deformación gravitatoria producida por la materia visible no es la total, por lo tanto, deben haber grandes cantidades de materia oscura que deformen el espacio-tiempo del modo que el cuerpo lo hace. Por lo visto, las galaxias en forma de espiral suelen estar rodeadas por largos halos de materia oscura, véase la Vía Láctea o NGC 24. Bueno, véase no es el mejor verbo, ya que la materia es oscura y ni siquiera está confirmada. Los astrónomos creen que la materia oscura que rodea las galaxias en espiral es lo que produce que estas en algunos momentos empiecen a girar inesperadamente rápido. Aunque también hacen que los cuerpos que la forman se mantengan unidos. Sinceramente, la materia oscura es algo bastante misterioso. Hemos dicho que es materia por no decir energía, ya que ambos fenómenos son lo mismo y por lo tanto ejercen el mismo efecto sobre los cuerpos estelares. No soy científico titulado, pero todavía no hemos analizado una muestra de materia oscura, por lo que no debemos dar por hecho su existencia, como algunos medios generales lo hacen.

La ciencia, y en especial la astronomía y la astrofísica, necesita muchas pruebas para afirmar cualquier cosa. Sobre todo si se trata de descubrimientos novedosos y arriesgados. Puede que algunos no piensen así, pero no hay que creerse todo lo que ponen en los medios de comunicación. Si queremos medio-confirmar algo, al menos en este caso, mejor leerse el artículo científico, aquel publicado por los autores. Hagan lo que quieran, pero esto es sólo una recomendación.