domingo, 22 de enero de 2017

Psyche y Lucy, las dos próximas misiones del programa Discovery.

Por ahora, la Humanidad ha visitado cuerpos como planetas (Marte, Júpiter, Saturno...), satélites (La Luna, Titán, Europa...) e incluso cometas, como el 67P/Churyumov-Gerasimenko, pero nunca hemos podido visitar un núcleo planetario. A primera vista es obvio que no lo hemos hecho, ya que se trata de algo imposible. La tecnología desarrollada por el ser humano hasta ahora no es capaz de aguantar las altas presiones y temperaturas que se dan en los núcleos. Sin embargo, existe una alternativa, una alternativa llamada (16) Psyche.
Posible superficie del asteroide (16) Psyche.
(Fuente: www.nasa.gov)

A principios de 2017, la NASA aprobó varias misiones del programa Discovery. Este programa se distingue de los demás por su bajo coste, iniciado en 1992 y conocido por misiones como el Telescopio Espacial Kepler o la sonda Messenger (que visitó Mercurio). Dentro de Discovery podemos encontrar hasta dos docenas de propuestas para futuras misiones de la NASA, de las cuales la mayoría se han descartado, pero dos de ellas han sido seleccionadas para este año: Psyche y Lucy.


Ya os podéis imaginar en qué consiste la primera de ellas. Aunque no vaya a visitar directamente el núcleo de un planeta (no estaría nada mal), el objetivo en cuestión es igual de interesante. El asteroide (16) Psyche fue descubierto el 17 de marzo de 1852 por el astrónomo italiano Annibale de Gasparis. Este cuerpo orbita alrededor del Sol en la zona conocida como el Cinturón de Asteroides a una distancia media de 3 UA. Su período orbital es de 1825 días y tiene un período de rotación de unas 4 horas. Tiene un diámetro de 210 kilómetros y está compuesto principalmente por hierro y níquel. Este aspecto es el que hace al asteroide tan interesante, ya que su composición es muy similar a la de núcleos de planetas rocosos como Marte o la Tierra. Científicos de la NASA creen que este asteroide podría ser el núcleo de un protoplaneta del tamaño de Marte que desapareció en los inicios del Sistema Solar. Los protoplanetas son cuerpos que se forman durante el período de disco protoplanetario, parte fundamental del pasado de nuestro hogar. Cuando la estrella todavía era joven, halos llenos de material para formar planetas orbitaban alrededor de esta y poco a poco se fueron uniendo para formar lo que luego serían cuerpos como Júpiter o Venus. Sin embargo, no todos los protoplanetas tuvieron un futuro tan esperanzador, ya que algunos de ellos impactaron contra otros cuerpos y se destruiyeron, quedando tan solo restos. Un ejemplo muy claro se encuentra en nuestro planeta. Según algunas teorías, la Luna se formó cuando un protoplaneta del tamaño de Marte, llamado Theia, impactó contra una joven Tierra y los restos que se quedaron orbitando alrededor de lo que quedaba de la Tierra formaron nuestro satélite. Quizás, alguno de estos protoplanetas acabó como Theia, sobreviviendo, únicamente, su núcleo: (16) Psyche.

Por ahora son teorías y, por ello, la NASA ha elegido a esta misión como un nuevo miembro del programa Discovery. Psyche será lanzado en 2023 y no alcanzará el asteroide hasta 2030. Una vez que entre en órbita, la sonda estará 20 meses dando vueltas a su alrededor y estudiará al detalle su campo magnético (se sospecha que lo tiene, debido a su composición), además de comprobar con exactitud de qué está hecho.

Aunque mi idea era centrarme principalmente en esta misión, antes de terminar vamos a echar un ojo por encima a la otra protagonista. Su nombre es Lucy y tiene como objetivo el estudio de los asteroides troyanos que comparten órbita con Júpiter. Este conjunto de cuerpos fueron atrapados por la gravedad del planeta y serán visitados por la sonda en 2025, cuyo despegue se producirá cuatro años antes. Por ahora nos toca esperar, pero dentro de unos pocos años podremos conocer mejor el pasado del Sistema Solar, conociendo cuántos planetas nos acompañaron durante su formación, o la composición de alguno de los troyanos que acompañan al más grande los planetas de nuestro hogar en el Cosmos.