viernes, 20 de enero de 2017

Tabby, un misterio estelar.

Enjambre de cometas orbitando a Tabby.
(Fuente: www.abc.es)
Su nombre es KIC 8462852, más conocida como Estrella de Tabby. Aunque nunca hemos hablado de ella en el blog, a muchos os sonará el nombre, ya que se trata de una de las objetos más misteriosos del Universo y una de las pocas estrellas que, tristemente, han ocupado más de un artículo en los periódicos de tirada nacional. A continuación descubriremos cuál es su origen, qué la hace tan especial y cómo se explica ese fenómeno.

La estrella, como todos los demás cuerpos descubiertos en el Universo, tiene un nombre oficial, un nombre aceptado por la Unión Astronómica Internacional (UAI), aunque el público general la conoce como Estrella de Tabby. Pero... ¿quién es Tabby? ¿Por qué tiene una estrella?

Tabby es la abreviatura del nombre de Tabetha S. Boyajian, astrónoma americana nacida en 1971 y trabajadora de la Universidad de Luisiana. Anteriormente realizó el doctorado en la Universidad de Yale y a día de hoy se dedica a la investigación de exoplanetas y a la espectroscopio estelar, entre otros campos. En 2015 publicó el artículo que la llevó a la fama, Where´s the Flux? (¿Dónde está el flujo? en español), donde hablaba del principal misterio de esta estrella, las extrañas fluctuaciones de luz proveniente de Tabby (el astro).



Este cuerpo se encuentra a unos 1500 años luz de distancia entre las constelaciones de Cygnus y Lyra, cerca del cúmulo de estrellas NGC 6866. Aunque en el cielo nocturno parezca que la estrella de Tabby pertenece al cúmulo, no es así, ya que esta se encuentra más cerca de nosotros que la agrupación estelar. Tiene una masa de aproximadamente un sol y medio, y la misma cifra de radio respecto a nuestra estrella. Su luminosidad es de 4,7 y su magnitud aparente de 11 (recordemos que cuanto más negativo es la magnitud de un cuerpo, más brillante es en el cielo. Por ejemplo, el Sol, el objeto más brillante del cielo, tiene una magnitud aparente de -27). Cerca se puede observar otra estrella de masa 0,4 veces la del astro rey, pero, aunque no sea el misterio principal de Tabby, todavía no se sabe si forman un sistema binario.

Ahora que ya conocemos un poquito más a la Estrella de Tabby, podemos entrar en materia. Como ya contamos antes, la principal característica que ha dejado a los astrónomos desconcertados ha sido las fluctuaciones de luz irregulares que experimenta el astro. A diferencia de las demás estrellas, cuyas fluctuaciones son periódicas, ya que son los planetas que la orbitan los que las provoca, Tabby las realiza de manera aleatoria y muy extraña. Es imposible que estén originadas por un planeta, ya que la órbita sería una de las más raras, por no decir la más extraña, que se haya podido presenciar en el Universo. Sin embargo, esta no es la única razón por la cual la hipótesis del planeta está descartada, causas que comentaremos a continuación.

Esta estrella actualmente está siendo estudiada por el Telescopio Espacial Kepler, el cazador de exoplanetas. Durante sus observaciones de luminosidad al cuerpo en cuestión, Kepler registró numerosas pero pequeñas variaciones de luz no periódicas y dos grandes fluctuaciones que ocurren aproximadamente con 750 días de diferencia. Los datos fueron recogidos en 2011, el año de descubrimiento de la estrella, pero no fue hasta 2015 cuando Tabby se hizo mundialmente famosa. La primera de las fluctuaciones más fuertes fue detectada el 5 de marzo de 2011, cuando la luminosidad de la estrella bajó hasta un 15%. No habría un fenómeno parecido hasta dos años después (23 de febrero de 2013), cuando Tabby bajó su brillo hasta un 22%. Y esta es la otra razón que descarta la hipótesis del planeta en tránsito, ya que un planeta como Júpiter (el planeta más grande del Sistema Solar) sólo disminuiría la luminosidad en un 1%. Pero estos no son los únicos fenómenos que afectan a Tabby. El año pasado, los astrónomos Josh Simon y Ben Montet descubrieron que el brillo del astro, además de sufrir las fluctuaciones aleatorias, se iba oscureciendo poco a poco de manera lenta pero constante, gracias a los datos proporcionados por el telescopio Kepler, que lleva cinco años observándola.

Sabemos los hechos, pero ¿conocen los científicos la causa? No están seguros de ninguna de ellas, pero hay algunas que convencen más que otras. Primero vamos con la más extravagante: una civilización extraterrestre. Muchos se preguntarán cómo una civilización va a modificar el brillo de una estrella, pero hace ya algún tiempo hablamos en este blog de la Esfera de Dyson, una hipotética estructura que envolvería toda la estrella para aprovechar su energía, es decir, estaríamos hablando de una raza de tipo II. Para todos los que quieran conocer más detalles os dejamos el enlace a la entrada: Civilizaciones alienígenas en la escala Kardashov. Mientras el SETI sigue buscando señales de vida extraterrestre provenientes de esta estrella (¡ojo! No estoy diciendo que su trabajo sea una chorrada, de hecho me parece un pilar fundamental de la astronomía averiguar si estamos solos en el Universo), otros científicos buscan hipótesis más probables. Aunque en realidad hay varias posibilidades, creo que es mejor analizarlas todas juntas, ya que puede que el conjunto explique mejor las características de esta estrella.

La primera hipótesis, sin alienígenas de por medio, que surgió fue que la estrella era más joven de lo que se pensaba y que todavía estaba cubierta por una serie de discos con material para formar planetas. Sería como Saturno con sus anillos, pero donde los elementos más pesados se concentraban cerca de la estrella (para posteriormente formar planetas rocosos) y los más ligeros en el exterior (para posteriormente formar planetas gaseosos). Esto explicaría las disminuciones de brillo aleatorias, pero no daba pie a la disminución de brillo progresiva o a las grandes fluctuaciones ocurridas cada 750 días. En todo caso, se podría pensar que un planeta a medio formar tendría ese período orbital, "ocultando" la luz de su estrella cada menos de dos años. Sin embargo, es algo imposible, ya que debería ser un planeta gigantesco, mucho mayor que Júpiter y con una masa al borde de convertirse en estrella, provocando un aumento en el brillo en vez de una reducción de este.

Pero la hipótesis de una gran cantidad de material orbitando a Tabby no ha caído del todo. Poco tiempo después se pensó que en vez de discos de material propios de una estrella recién formada, el objeto que tapaba al astro era una gran acumulación de cometas que orbitaba a su alrededor. El cuerpo central de esta "manada" pasaría por delante cada 750 días provocando las fuertes bajadas de brillo, mientras que, de vez en cuando, pequeños grupos ocasionarían las fluctuaciones aleatorias. Desgraciadamente, aunque esta teoría explicaba bastante bien ambos fenómenos, la fluctuación progresiva seguía siendo un misterio. Sin embargo, a principio de este año, surgió una posible explicación al fenómeno en cuestión. Hace años, la estrella de Tabby tuvo un planeta del tamaño de Júpiter orbitándola. Este cuerpo, por alguna razón que se desconoce, acabó siendo engullido por la estrella, aumentando su brillo considerablemente. Lo que estamos observando hoy en día es como este astro va volviendo al estado original antes de tragarse el planeta, de una manera que no encaja con ninguno de los modelos, ya que nunca se había visto un fenómeno similar. Y otra posibilidad es que en vez de haber acabo con un Júpiter, pudo haberlo hecho con muchos cuerpos de tamaños entorno a un kilómetro de diámetro, produciendo el mismo efecto.

Finalmente, si mezclamos ambas ideas, podemos explicar todos los fenómenos que durante años han desconcertado a los astrónomos: fluctuaciones aleatorias producidas por pequeños grupos de asteroides o cometas, fluctuaciones periódicas provocadas por enjambres mucho mayores orbitando a su alrededor y una bajada progresiva de brillo producida por el fin de un planeta o de miles de cuerpos pequeños. Por ahora sólo son hipótesis, ideas que ha lanzado la comunidad científica para explicar aquello que desconocemos, uno de los objetos más extraños del Cosmos, la Estrella de Tabby.