jueves, 1 de octubre de 2015

El misterio de las manchas blancas de Ceres siguen sin solución.

Hace ya seis meses de un gran hito en la historia de la astronomía, la llegada de la sonda Dawn a Ceres. Ceres, para aquellos que no lo sepan, es el mayor de los planetas enanos que orbitan en el Cinturón de Asteroides, ubicado entre Marte y Júpiter. Esta roca gigante tiene un diámetro de 952,4 km y fue descubierto por el astrónomo italiano Giuseppe Piazzi el 1 de enero de 1801.

Antes de continuar y como en todas las entradas que publicamos desde la semana pasada, me gustaría recordar que nos presentamos a los Premios Bitácoras al mejor blog de ciencia y educación. Votarnos es muy fácil. Sólo tenéis que pulsar el botón de la derecha, iniciar sesión y darle al botón de votar. Muchas gracias por vuestra colaboración :)
Las manchas blancas de Ceres (Fuente: nasa.gov)

Cuando Dawn llegó al planeta, los científicos y más de medio mundo se quedaron impresionados y posteriormente intrigados al observar varios puntos blancos brillantes sobre su superficie. A día de hoy se sigue sin saber cuál es el origen de estas misteriosas manchas, aunque los científicos manejan diferentes teorías.

Puede que se trate de volcanes, de masas de hielo sobre la superficie oscura, de rocas recién surgidas en la superficie que todavía no se han oscurecido por la radiación solar o que se trate de depósitos de sal. Esta última puede que sea la más probable, aunque todavía no hay nada confirmado. En caso positivo, este tipo de sales tendrían que ser bastantes extrañas, ya que ese blanco metálico que desprenden no es muy usual.


Antes dije que las manchas misteriosas se descubrieron una vez que la sonda llegó al planeta, pero esta historia se remonta hace tiempo. Antes de que Dawn llegase a Ceres, el 6 de marzo de 2015, los científicos ya habían localizado un misterioso brillo, pero no estaban del todo seguros de que fuera real. Sin embargo, una vez que la sonda se fue acercando al cuerpo rocoso, fueron apareciendo más y más manchas que despertaron la curiosidad de los astrónomos.

Otro dato que se debe tener en cuenta es el lugar de aparición. Las manchas blancas han surgido en diferentes puntos de la superficie, pero siempre dentro de un cráter, por lo que podemos deducir que hay vías de salida más fáciles para las sales o lo que quiera que sea.

Pero este no es el único misterio de Ceres. Cerca de uno de los cráteres, la sonda Dawn ha detectado una montaña de unos 6 km de altura con una forma bastante misteriosa en un terreno completamente llano. El origen de esta formación rocosa es un completo enigma para los científicos, ya que no tienen ningún modelo similar en nuestro planeta para estudiar. Por eso habrá que esperar hasta mediados de octubre, cuando la sonda Dawn se acerque a su órbita definitiva alrededor de Ceres, haciendo la observación algo más fácil. O si no podemos esperar hasta 2020, año en el que la Agencia Espacial China espera enviar una sonda que traiga de vuelta muestras de Ceres.