martes, 1 de septiembre de 2015

Un nuevo objeto cósmico: el agujero negro binario.

Hasta ahora conocíamos estrellas binarias, galaxias binarias y planetas binarios, pero los astrónomos acaban de descubrir agujeros negros binarios, uno de los objetos más misteriosos del Universo. El responsable de este descubrimiento es, quizás, el telescopio más famoso de todos los tiempos, el Hubble, llamado así en honor al astrónomo Edwin Hubble, conocido sobre todo por su teoría de la expansión del Universo.
Agujeros negros binarios (Fuente: MuyInteresante)

El Hubble, que orbita alrededor de la Tierra a 593 km sobre el nivel del mar, detectó este insólito objeto en la galaxia Markarin 231. En el interior de Markarin rotan dos agujeros negros, uno sobre el otro, a lo que hay que sumar un quasar. ¿Pero qué es un quasar? El quasar es una fuente astronómica de energía electromagnética, incluida radiofrecuencias y luz visible. La luz visible de los quasar es tan potente que convierte a este en uno de los objetos más brillantes del Universo. Y es producido por los agujeros negros supermasivos.

Y claro, aquí surge la pregunta: ¿qué tiene que ver un objeto tan brillante con uno tan oscuro? Cuando el agujero negro supermasivo, que sólo se forman en el núcleo de las galaxias, absorbe el gas del bulbo galáctico, este cae dentro de la singularidad (parte interna del agujero negro), se estira y empieza a rodar a gran velocidad. Estos dos factores hacen que las moléculas de gas friccionen entre sí y provoque una gran cantidad de energía que se expulsa del agujero negro en forma de intenso chorros de luz a gran velocidad, lo que vemos desde la Tierra. Esta sería una explicación bastante sencilla pero si queréis más información sobre este impresionante fenómeno pueden consultar Wikipedia o un documental del Canal Historia llamado "El Universo: púlsares y quasares" (muy bueno, por cierto).

Pero volvamos a la noticia. Los agujeros negros supermasivos binarios están a 600 millones de años luz, junto al quasar más cercano a nuestro planeta, ya que, como media, los quasares están muy lejos, astronómicamente, claro. Los astrónomos detectaron en las radiaciones ultravioletas emitidas por el centro de la galaxia propiedades extremas y sorprendentes, por lo que decidieron investigar. Tras analizar más profundamente los datos, descubrieron, para su sorpresa, dos agujeros negros girando frenéticamente entre sí. Los rápidos movimientos de estos dos gigantes producen tal cantidad de energía (quasar) que es capaz de eclipsar el brillo de miles de millones de estrellas.

De los dos agujeros negros, uno de ellos gira alrededor del borde exterior del disco de acrecimiento (zona en forma de disco que rodea los objetos supermasivos capaces de arrastrar la masa hasta el centro de esta), mientras el otro gira en el borde interior, además de su propio disco, siendo este un poco más débil.

El origen de este impresionante objeto es, seguramente, producto de la fusión de dos galaxias. En un principio cada una de ellas tenía en su centro un agujero negro supermasivo, pero una vez que ambas colisionaron, los agujeros sobrevivieron y se unieron. Esta colisión provocó que el centro de la nueva galaxia se llenara de gas, sirviendo al "monstruo oscuro" de combustible para ser capaz de producir un quasar.