lunes, 19 de septiembre de 2016

Adiós, Cassini: El destino que le espera a la sonda, al detalle.

Adiós, Cassini.
(Fuente: www.wikipedia.org)
No es la primera vez que hablamos de la sonda Cassini, ni será la última. La última entrada sobre esta misión de la NASA seguramente será cuando muera, pero hoy vamos a hablar de los pasos previos. A Cassini no le queda mucho tiempo, aproximadamente un año. El 15 de septiembre de 2017 tendrá lugar uno de los finales más espectaculares para una sonda en lo que llevamos de exploración espacial, más adelante sabrán por qué. La nave será atraída y se precipitará hasta el fondo del gigante gaseoso Saturno, planeta al que estudia desde 2004.

Durante todos estos años, Cassini ha estudiado la gravedad, la atmósfera y la superficie de Saturno, además de todos sus anillos y algunas de las lunas más importantes. Muchas de ellas han sido nombradas en el blog junto a la misión de la NASA: Encélado, Mimas, la estrella de la muerte saturniana, Phoebe, una luna que fue centauro en el pasado... Son muchos los libros que se podrían llenar con toda la información que nos ha proporcionado la sonda, datos que podrían ser acompañados por las impresionantes imágenes tomadas por la cámara. Gracias a este teleobjetivo hemos podido ver con todo lujo de detalles la composición gaseosa de Saturno, la superficie de Encélado, el cráter Herschel de Mimas, entre otros objetos interesantes.


Pero todo lo bueno se acaba. Y al igual que pasó con New Horizons (nos gustaría que hubiese estudiado algo más Plutón) y como pasará con Rosetta (acabará su misión el 30 de septiembre con un descenso hacia el cometa), la sonda Cassini terminará su vida al igual que otras sondas. Un ejemplo claro es la sonda Messenger, misión que acabó estrellándose contra Mercurio, su objeto de estudio. Lo que pasa en este caso, es que la sonda no explotará contra la superficie del planeta, ya que Saturno es un gigante gaseoso. Cassini se internará entre las nubes del planeta hasta que se pierda toda señal de ella y acabe convertida en una bola de fuego (debido al rozamiento de la atmósfera) que profundizará hacia el núcleo del planeta. Pero tranquilos, este proceso se llama Gran Final y no es por nada.

Los previos de este final empezaron a principios del 2016, cuando los científicos utilizaron gran parte del combustible que le quedaba a la sonda para aumentar la inclinación de la órbita y acercarla al ecuador y los anillos del planeta. En este momento, la sonda está aproximándose a la zona donde comenzará su final. La última fase empezará en abril de 2017, cuando Cassini pase muy cerca de Titán y tenga que dar 22 órbitas entorno a Saturno. Durante estos viajes, la misión mandará a la Tierra más datos sobre su gravedad, su magnetismo y su atmósfera. Además de datos nuevos como: cuánto duran realmente los días en el planeta gaseoso, cuánto pesan los anillos y descubrir todos los datos posibles sobre ellos (qué edad tienen o cómo se formaron). Así que esas 22 órbitas de espera no serán una pérdida de tiempo.

Respecto a los anillos, podemos decir más detalles. Según Linda Spilker, los últimos vuelos de Cassini sobre estos curiosos objetos serán como enviar una misión nueva, ya que hasta ahora no se había estudiado los anillos con tanto detalle. Anteriormente, la sonda Voyager 1, durante su periplo por el Sistema Solar, los había sobrevolado pero muy poco. Concretamente, el anillo F, el que tiene previsto sobrevolar Cassini, pudo ser observado por la Voyager y se descubrió que parecía que el anillo estaba trenzado. Sin embargo, cuando la Voyager 2 también pasó por Saturno, los científicos vieron que estas trenzas habían desaparecido sin dejar rastro. Por ello, la sonda Cassini estudiará a F e intentará averiguar el origen de estas trenzas. Hasta que Cassini descubra la razón (si es que lo hace) no podremos saber nada nuevo.

Una vez que la sonda acabe con su vida arrogándose al interior del gigante gaseoso, Saturno quedará en un silencio absoluto. Al menos, para nosotros. Serán trece años de investigación que, físicamente, se habrán convertido en una bola de fuego, pero, digitalmente, la misión perdurará en la historia de la astronomía con miles de datos sobre Saturno, sus anillos y las impresionantes lunas que los acompañarán durante miles o millones de años.