martes, 13 de septiembre de 2016

Un renacimiento estelar en directo.

Los antiguos científicos pensaban que el Universo era estático, hasta que el astrónomo estadounidense Edmund Hubble descubrió que no era así y que el Cosmos se encontraba en continua expansión. Grandes mentes de la ciencia como Albert Einstein, Nicolás Copérnico o Galileo Galilei pensaron la primera opción, y no es de extrañar. Esto se debe a la lentitud con la que ocurren los fenómenos astronómicos. La vida de las estrellas y demás objetos espaciales es muy larga comparada con la escala de tiempo humana, de ahí la creencia de Universo estático. Sólo apreciamos el movimiento claramente cuando se trata de los planetas y demás cuerpos de nuestro Sistema Solar, eso sí, los más cercanos a nosotros. Sin embargo, un equipo de científicos ha sido espectador de cambios en una estrella a velocidades poco inusuales, es decir, a escala humana.

Se trata de la estrella SAO 244567, un astro conocido por haber formado la nebulosa de la mantarraya. Los astrónomos, con ayuda del Hubble, han podido ver a lo largo de estos últimos cuarenta años cómo la estrella ha ido aumenta y disminuyendo la temperatura de su superficie, en un proceso llamado renacimiento.


Los científicos han podido observar desde 1971 a 2002 cómo la estrella se iba calentando hasta alcanzar una temperatura de 40.000 grados centígrados hasta alcanzar un tamaño menor al original. Hay que tener en cuenta que el Sol ronda los 6.000 grados. Y posteriormente comenzó una fase de enfriamiento mientras la estrella se expandía. Pero, ¿por qué ocurre este fenómeno?

Antes de comenzar la explicación. me gustaría comentar que esta va acompañada de un vídeo donde se puede ver la evolución de SAO 244567 con el tiempo indicado a la derecha.

Como ya dijimos antes, el proceso que ha sufrido SAO 244567 se llama renacimiento o rejuvenecimiento y lo vamos a explicar a continuación. Cuando la estrella terminó de consumir todo el hidrógeno que almacenaba en su interior, esta comenzó un proceso de expansión que le llevó a liberar parte de su material, el cual formó la nebulosa de mantarraya. Durante el proceso de expansión, el astro estuvo consumiendo el helio formado por la fusión nuclear de los átomos de hidrógeno, hasta quedarse sin existencias. Una vez que el segundo elemento de la tabla periódica se consumió completamente, la estrella (en ese momento en forma de gigante roja, una estrella bastante fría), empezó a reducir su tamaño y a calentarse. Sin embargo, y antes de llegar a la fase de no retorno (aquella donde moriría definitivamente), la estrella comienza a consumir una fina capa de hidrógeno que se encontraba rodeando al núcleo. Este nuevo combustible hace que SAO reinicie el proceso de expansión hasta su tamaño normal y produzca el llamado renacimiento. Se trata de un proceso muy rápido que se puede ver debido a que ocurre en una escala humana de tiempo. Durante el renacimiento, los científicos pudieron observar cómo la estrella ionizaba la nebulosa que ya había expulsado anteriormente. Finalmente, el hidrógeno que consumió durante su renacimiento se convertirá en helio, lo que le permitirá volver al tamaño de gigante roja para iniciar de nuevo el proceso de muerte estelar.