jueves, 8 de septiembre de 2016

Eclipses solares, lunares, dobles y extraterrestres.

Eclipse solar parcial
(Fuente: www.nasa.gov)
Siempre que hay un eclipse, muchas personas levantan la vista al cielo para ver uno de los mayores espectáculos que nos ofrece el cielo. El último eclipse fue el 1 de septiembre de 2016, un eclipse de Sol que en España solo se pudo apreciar en Canarias. Eso sí, de forma parcial. ¡Qué suerte vivir aquí! Mientras tanto, en el sureste de África si se pudo apreciar el anillo de fuego en todo su esplendor.

Aunque seguramente ya conocerán esta información, como buen blog de divulgación científica, es importante que hablemos en detalles sobre los tipos de eclipses. Se trata de un eclipse de Sol, cuando la Luna oscurece el Sol y se interpone entre éste y la Tierra. Este fenómeno sólo puede pasar cuando hay Luna llena. Y después está el eclipse lunar, es decir, cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol. También conocemos este fenómeno como luna de sangre, ya que mientras se produce, nuestro satélite toma un tono rojo bastante sangriento. Pero, ¿por qué toma este color?


Eclipse lunar
(Fuente: www.nasa.gov)
Cuando el Sol irradia sobre nuestro planeta, la atmósfera impide que la luz azul y verde la traspasen y sólo deja continuar a la roja. Normalmente, esta luz se perdería en el espacio y no nos llamaría la atención, pero como hay un objeto "detrás" de nuestro planeta que puede recibirla, esa luz roja queda reflejada en la Luna. A diferencia del eclipse solar, durante este fenómeno la Luna tiene que estar en fase llena, ya que en caso contrario, no reflejaría la luz del Sol y no tomaría ese color rojo sangre.


Sin embargo, hoy he publicado esta entrada por un fenómeno que tuvo lugar a principios de mes y que no es tan común: un doble eclipse. Este fenómeno solo es observable desde el espacio, ya que los tres cuerpos protagonistas participan en él. La Tierra y la Luna pasan por delante del Sol y el satélite que estaba grabando estas imágenes tiene unas vistas privilegiadas. En el vídeo que ha compartido la NASA y que está junto a esta entrada, podemos ver como el Sol es engullido por una gran oscuridad, la Tierra. Más tarde, cuando la Tierra está a punto de acabar con el eclipse, vemos una esfera más pequeña que también hace sombra. Se trata de la Luna. El fotógrafo de este fenómeno fue el Observatorio Solar Dinámico (SDO) que ya ha sido protagonista en otra entrada del blog.

Hasta ahora hemos hablado nada más de la Tierra, pero es que los eclipses no son fenómenos únicos en nuestro planeta, eso sí, somos el primer planeta del Sistema Solar en tenerlos. Cuando digo esto no me refiero a tiempo geológico, sino al orden de los planeta en nuestro sistema. Mercurio y Venus no tienen lunas, por lo tanto no pueden tener eclipses solares. Además, su tamaño es tan pequeño respecto al Sol que no pueden participar en ellos. Cuando estos planetas pasan delante del astro rey, en la Tierra no vemos eclipses sino tránsitos.

En Marte, estos sí son posibles, ya que como dije hace poco el planeta rojo tiene dos lunas: Phobos y Deimos. Sin embargo, ambas están condenadas a desaparecer. Si en un futuro (anterior a la desaparición de las lunas) alguien viviera en Marte, lo único que podría apreciar sería un eclipse parcial, ya que las lunas no tienen el suficiente tamaño para taparlo. También puede ser que la Luna tape a Marte en el cielo nocturno, pero esto se conoce como ocultación y sólo se puede ver desde nuestro planeta.

Una vez que abandonamos los planetas rocosos, los eclipses se convierten en el pan de cada día. Todos los planetas gaseosos tienen un gran número de lunas (Júpiter tiene 62, Saturno 61, Urano 27 y Neptuno 9), provocando que los eclipses sean muy comunes en sus cielos. Sin embargo, entre ellos hay un rey. Se trata de Júpiter. Con su gran número de lunas gigantes y el bajo eje de inclinación de estas, el cielo del planeta gaseoso tiene eclipses muy rutinarios.